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Cinco años de protestas de las 'batas blancas'

Las caras que asoman por encima de las batas blancas son cinco años más jóvenes, pero la protesta es la misma que les sacó a la calle en 1995. Europa dice que los seis años de carrera no bastan para ejercer la medicina en la sanidad pública. Los futuros licenciados españoles piden que el Estado les garantice los dos años de posgrado obligatorios, y que sea una formación "de calidad y remunerada". Los estudiantes de entonces consiguieron del último Gobierno socialista que se organizara un examen de acceso a la especialidad de medicina de familia y comunitaria exclusivo para los titulados post 95, los más perjudicados por la directiva europea. También podrían acceder al concurso para el resto de especialidades, junto a los licenciados pre 95, con la condición de renunciar a la plaza de generalista, en caso de haberla conseguido en el primer examen, antes de llegar a ocuparla. Esta solución permitió en 1996 absorber a más de 4.000 médicos de una bolsa histórica de 16.000, pero luego el ritmo decreció hasta los 700 anuales.Entre los candidatos que obtuvieron plaza y los que desistieron, el número de médicos sin formación de especialista ha disminuido en un 80% durante los últimos cinco años. Pero los batas blancas de 2000 quieren formación para el 100% de los licenciados, y no necesariamente por vía MIR. El Ministerio de Sanidad les ha asegurado que no reducirá la oferta anual de plazas y que todavía no se plantea reunificar los concursos de MIR de familia y general, dos de los temores que les llevaron a manifestarse.

Los estudiantes han conseguido algo más. En la nota final del MIR, el examen puntúa un 75%, y el expediente, el 25% restante. Ellos quieren que en el expediente sólo cuenten las asignaturas troncales y obligatorias (ignorando las optativas), y que se valoren proporcionalmente a su número de créditos. El ministerio ha accedido a ponderar las asignaturas por el número de créditos, pero su última propuesta de valoración fue un 90% para las materias troncales y un 10% para las obligatorias y optativas.

Por último, los estudiantes se oponen a que los médicos que terminen su residencia con una calificación de excelente tengan que ratificar su excelencia presentándose a un examen voluntario, un proyecto de evaluación que ya se aplica a los especialistas de familia y que los estudiantes temen que Sanidad haga general y obligatorio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de mayo de 2000