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Bruselas propone un fondo de regulación del porcino con aportaciones de los ganaderos

La Comisión Europea ha propuesto al sector del porcino una nueva reforma de la actual Organización Común del Mercado (OCM), con el fin de que los productores puedan percibir una ayuda por cada cerdo sacrificado en momentos de crisis. El eje de esta reforma se centra en la constitución de los llamados fondos de regulación.Esos fondos se nutrirían con cuotas pagadas por los ganaderos en tiempos de bonanza y no con ayudas comunitarias. Este esquema ha provocado el rotundo rechazo de los ganaderos, que reclaman subvenciones de Bruselas.

La reforma del mercado del porcino que plantea la Comisión Europea se presenta polémica. Bruselas defiende como principal novedad la creación de unos fondos de regulación, del que puedan echar mano los ganaderos en épocas de crisis. El problema radica en la fuente de financiación de esos fondos.La Comisión Europea plantea que esos fondos se nutran de las aportaciones de los ganaderos, con leves apoyos de cada Estado, aprovechando épocas de bonanza. Las organizaciones agrarias y la sectorial Anprogapor reclaman la posibilidad de constituir fondos con asociación obligatoria de todos los ganaderos y, sobre todo, con la aportación de recursos procedentes de Bruselas

El sector de porcino es uno de los más importantes en el seno de la Unión Europea y en España supone aproximadamente el 14% de la producción agraria.

A pesar de ese notable peso, el sector del porcino es uno de los que menos apoyos recibe en el marco de la Política Agrícola Común. En concreto, el 0,1% de todo el presupuesto comunitario para el sector agrario.

Frente a las ayudas directas pagadas a otras producciones o cultivos, para el porcino funcionan solamente apoyos para la exportación de excedentes y para el almacenamiento de los mismos. Tampoco existen precios y mecanismos de intervención.

Control de explotaciones

No obstante, la crisis de precios que padeció el sector el año pasado ha dado pie a la Comisión Europea para plantear la reforma de la actual OCM del porcino.

Bruselas propugna autorizar a los Estados miembros para constituir fondos de regulación para los criadores de animales de engorde para sacrificio. La participación de los ganaderos en esos fondos sería voluntaria, bien de forma individual, bien a través de organizaciones colectivas. La duración sería como mínimo de cinco años y durante ese periodo se deberían comprometer a cumplir las normas que se adopten en los fondos.

Los ganaderos deberían pagar una cuota en función del número de sus animales de engorde y, además, se comprometerían a que durante ese periodo de cinco años no aumentarían el número de cabezas en la explotación.

Frente a estas exigencias, la participación en un fondo daría derecho a percibir ayudas por animal sacrificado en periodos de crisis. Tanto el pago de la tasa por cada ganadero al fondo, como el importe que se conceda en los periodos de precios bajos, podrán sufrir variaciones en función del tamaño de cada explotación.

Para la constitución de un fondo, los Estados miembros están autorizados a apoyar su funcionamiento. El primer año pueden correr con el 100% de los gastos de funcionamiento, porcentaje que se reduciría progresivamente hasta su eliminación. Igualmente, en los primero años de funcionamiento del un fondo, se articula la posibilidad de que cada Estado miembro aporte ayudas que deberán devolverse en los cinco años siguientes sin intereses. Los fondos pueden acudir a financiación exterior, pública o privada, a los tipos de interés que existan en el mercado.

Los ganaderos argumentan que esta propuesta es inaceptable y acusan a la Comisión Europea de querer regular el sector "sin poner una sola peseta". Estiman que pertenecer a un fondo no aporta nada positivo y solamente conlleva un compromiso de no aumentar la ganadería.

"El fondo de regulación es una figura para la galería, sin ninguna eficacia para defender nuestros intereses en momentos de crisis", resumen las fuentes del sector del porcino español consultadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de mayo de 2000

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