España defiende un acercamiento mayor a los países pobres

España cree que las buenas perspectivas de la economía mundial brindan una gran oportunidad para reducir las distancias entre países ricos y pobres, según manifestó ayer en Washington el secretario de Estado de Economía, Crístobal Montoro. España va a contribuir con 70 millones de dólares (12.250 millones de pesetas) adicionales al fondo creado para ayudar a los 40 países pobres más endeudados (HIPC son sus siglas en inglés), con lo que el desembolso total de las arcas españolas para ese fin alcanzará los 128 millones de dólares. El fondo HIPC dispone ya de casi 2.500 millones de dólares. Montoro recordó que España perdonará 600 millones de dólares en deuda bilateral.El secretario de Estado encabeza la delegación española que asiste a la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, marcada por las protestas callejeras y la caída de los mercados bursátiles. "No estamos ante una amenaza de crisis financiera, sino ante una corrección", señaló Montoro, quien apoyó las previsiones del crecimiento del FMI para España, a la que atribuye un 3,7% en un marzo expansivo global del 4,25%.

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El representante español responde a los manifestantes que "la globalización no es una amenaza para nadie, sino una oportunidad de desarrollo". Los criticados FMI y Banco Mundial "no son una amenaza para la economía mundial, sino que ponen las piedras para un desarrollo en igualdad de oportunidades".

Montoro ratificó el compromiso español con el alivio de la deuda. El Banco Mundial ya había recibido por parte española una remesa de quince millones de dólares y otra de 43 como parte de la contribución española al paquete de ayuda de la Unión Europea. España mantiene una estrategia de alivio financiero para los países pobres siempre y cuando sea un compromiso internacional concertado; que la ayuda se ajuste exactamente a las necesidades del país recipiendario; que no vaya en detrimento de otros programas de colaboración; y se gestione a través de organizaciones no gubernamentales, entre otras exigencias.

Los manifestantes ven los planes de condonación parcial de la deuda como insuficientes y exigen la condonación total. James Wolfensohn, presidente del BM, mantiene que eso es imposible, ni para los 40 países más pobres ni para los demás países pobres. La deuda de los 40 más endeudados es de 200.000 millones de dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de abril de 2000.

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