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Varios museos de EE UU intentan descartar el origen nazi de sus fondos Cerca de mil obras están 'bajo sospecha'

Varios de los grandes museos de EEUU, incluidos el Metropolitan y el de Arte Moderno de Nueva York, reconocieron ayer contar con importantes obras que pudieron haber sido robadas por los nazis durante la II Guerra Mundial. La dirección de estas instituciones explicó que tienen dudas sobre la procedencia de algunas obras de autores como Cézanne, Renoir y Degas, lo que no significa que tengan pruebas de que hayan formado parte del saqueo nazi.

Los dos museos neoyorquinos, junto con el de Bellas Artes de Boston y el Instituto de Arte de Chicago, han seleccionado unas 1.000 pinturas con dudoso o incompleto historial entre los años 1933 y 1945, cuando se produjo la ocupación alemana de gran parte de Europa central y tuvieron lugar los saqueos. En la mayoría de los casos, los museos han colocado la información en sus páginas de Internet con la esperanza de obtener datos que aclaren su pasado, con el fin de indicar que estarían dispuestos a devolverlos si se comprueba que son robados.

El Museo Metropolitano de Nueva York (www.metmuseum.org) ha seleccionado un total de 393 obras de su colección de pintura europea anterior a la guerra y sobre las que tiene dudas, y entre ellas se incluyen importantes y conocidas trabajos pictóricos de Camille Pissarro, Alfred Sisley y Claude Monet.

La lista de pinturas "sospechosas" del Instituto de Arte de Chicago (www.artic.edu) supera, sin embargo, el medio millar, ya que la dirección consideró oportuno señalar todos los fondos sobre los que existen dudas, estén o no relacionados con el periodo nazi.

El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y de Bellas Artes de Boston solamente han hecho pública una lista muy reducida de 15 y siete pinturas, respectivamente, y han asegurado que tras una profunda investigación el origen del resto de sus fondos está documentado.

Glenn Lowry, director del MOMA (www.moma.org), declaró que habían seleccionado estos trabajos porque después de estudiarlos desconocen exactamente dónde estaban durante el periodo nazi y, por tanto, podrían haber sido saqueados o robados, y no descartó que aumente el número en la medida que vayan encontrando más información.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de abril de 2000