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El Centro Dramático monta una obra cruel y fatalista del suizo Friedrich Dürrenmatt María Jesús Valdés encabeza un reparto de 52 actores en 'La visita de la vieja dama'

La nula fe de Friedrich Dürrenmatt en el hombre le llevó a decir: "El hombre nace ridículo porque ha de morir". En La visita de la vieja dama el dramaturgo construyó en los años cincuenta una cruel y fatalista alegoría sobre el rico suelo de su país, Suiza: la riqueza de una comunidad que está construida sobre un crimen que todos silencian. El Centro Dramático Nacional (CDN) estrena el sábado la versión que ha dirigido Juan Carlos Pérez de la Fuente. La dama será la actriz María Jesús Valdés, que vuelve a su tierra con una sola idea: vengarse del hombre que amó.

El pueblo de Gullen espera con ansiedad la vuelta de una mujer que salío de allí siendo una bella adolescente y que ahora vuelve convertida en un dama millonaria. La mujer, Clara, regresa a un pueblo pobre y miserable con una oferta entre sus manos enjoyadas. Regalará mil millones a sus habitantes con una sola condición: que el amor de su vida, Ill el carnicero, muera. Clara dejó el pueblo embarazada del hijo bastardo de Ill, el niñó murió al mes de nacer y ella se vio obligada a prostituirse para sobrevivir. El alcalde rechaza la brutal oferta de Clara. Ella le responde con frialdad: "Esperaré".Así arranca La visita de la vieja dama, "la historia de una obsesión y una visión demoledora de la Europa en que vivimos", señala Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del montaje y del CDN, para quien la reflexión de Dürrenmatt sobre el hombre europeo es una "de las más despiadadas del siglo XX". "Para él, nuestra existencia era sólo una broma cruel y ridícula. Su obsesión por la muerte le llevó al convencimiento de que nuestros actos están desprovistos de sentido".

"El día que Clara abandona su pueblo ya empieza a pensar en la venganza, la venganza contra ese hombre que es su vida y su pasión", cuenta María Jesús Valdés, último premio Nacional de Teatro y "una de esas actrices chaplinescas, que saben reírse de sí mismas y que no se acomodan en su nombre", según la define Pérez de la Fuente. " Ella es una mujer muy primitiva", continúa Valdés sobre su personaje, una mujer ya mayor cuyo cuerpo se mantiene en pie gracias a una pierna ortopédica y que vive convencida de que todo se compra con dinero. "Sólo en dos momentos de la obra ella se humaniza. Pero nada más. Ella sólo se quiere llevar de allí para siempre a Ill y la única manera es matándole. Es una obra en la que el bien y el mal están en todos los personajes y en la que, al final, los buenos son los peores, los más corruptos. Bueno, es una de esas viejas lecciones de la vida". "Ella no es un monstruo", añade Pérez de la Fuente, "lo monstruoso es lo que puede llegar a hacer el hombre. Creo que es un personaje al que siempre se ha tratado mal. Es malísima, vengativa, pero como lo son los seres humanos".

Con un reparto de 52 personas (actores, músicos, bailarines y acróbatas), la obra -una versión de Juan Mayorga con escenografía de Llorenc Corbella- cuenta con Juan José Otegui (el carnicero), Hector Colomé (el alcalde), Raúl Fraile, Victoria Rodríguez, Pepe Viyuela y Esperanza Campuzano, entre otros actores. "Es una obra tan actual que moverá los cimientos de nuestra sociedad. Esa sociedad que adora el dinero. Nuestra democracia es muy joven para ver esta función", continuó ayer exaltado el director del CDN.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de marzo de 2000