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El tribunal británico inicia la revisión judicial contra la decisión de liberar a Pinochet

El tribunal divisional de tres jueces resolvió ayer conceder permiso a Bélgica y Amnistía Internacional (AI), entre otros, para recurrir en revisión judicial la decisión preliminar del ministro del Interior británico, Jack Straw, de liberar a Augusto Pinochet. El mismo tribunal comenzó ayer el debate de fondo de la revisión y espera terminar hoy. Los jueces estimaron, al contrario que su colega Maurice Kay la semana pasada, que existen argumentos sólidos para plantear la revisión. La decisión que adopten podrá ser recurrida ante los jueces lores.

Algo debió pasar en la tarde del lunes, tras la primera sesión dedicada a examinar el permiso para recurrir: los jueces deliberaron. Si a esa deliberación se une otro hecho que aconteció antes de empezar la sesión en la mañana de ayer, la situación apuntaba a un vuelco. El abogado Jonathan Sumption, que representa al Ministerio del Interior (Home Office), había hecho llegar a los jueces la declaración jurada (affidavit) que solicitó en la víspera el presidente del tribunal, Simon Brown, sobre el caso Pinochet y otros casos de extradición. Pero no se la habían leído. La declaración estaba firmada por el jefe de la Unidad de Cooperación Judicial del Home Office, Godfrey Nicholas Stadlen.Los jueces se retiraron a leer y regresaron 15 minutos más tarde. Ése fue el tiempo que les llevó los cinco folios y medio del informe. Fuentes jurídicas dicen que allí tomaron una decisión preliminar: darían permiso para recurrir en revisión judicial y pasarían a debatir los asuntos de fondo de las objeciones a la decisión de liberar a Pinochet adoptada por Straw y su rechazo a entregar el informe médico a los Estados que solicitan la extradición.

Quizá la declaración jurada de Stadlen puso el dedo en la llaga, ya que admite que "la mayor parte de los problemas que son relevantes en este caso no surgen tan frecuentemente como para haber establecido una práctica". Asimismo señala que "el caso Pinochet es único en innumerables aspectos". En particular, Stadlen destaca dos: "El ministro ha anunciado que Pinochet no sólo está mentalmente incapacitado para ser sometido a juicio, sino que no se puede esperar una mejoría", dice; el segundo aspecto que lo convierte en "único en mi experiencia", dice Stadlen, "es que no ha sido él mismo quien alega que está médicamente incapacitado para someterse a juicio".

Los jueces pasaron la palabra al abogado de Amnistía Internacional Richard Drabble, quien sacó partido de la citada declaración jurada. Y ya sobre las 12.10 (13.10, hora peninsular española), al empezar a hablar Jonathan Sumption para replicar, en nombre del Ministerio del Interior, los argumentos de un día y medio de vista, el lord justice Brown, el presidente del tribunal, habló: "Pasamos ahora a los argumentos de fondo. Vamos a tratar de ahorrar que otro desafortunado tribunal tenga que torear con este complejo recurso una vez más".

Hubo silencio en la sala. El tribunal había, de hecho, tumbado la decisión del juez Maurice Kay que consideró hace una semana legal la decisión de Straw. Brown, con simpatía y naturalidad, preguntó: "¿Hay alguna objeción?". Nadie abrió la boca. "Nadie objeta", dijo Brown. "Ya no hablamos del permiso [leave], ahora estamos en los asuntos sustantivos", explicó Brown.

La decisión de los jueces de dar permiso no prejuzga cuál será la resolución que adopten respecto al fondo del recurso, pero supone admitir un hecho básico: existen bases para recurrir. Pero, además, los jueces dijeron ayer que, si se diera el caso de que el fallo fuese en contra de la revisión judicial propuesta, Bélgica, AI y las otras cinco organizaciones de víctimas y derechos humanos podrían recurrir ante el comité de apelación de la Cámara de los Lores (Tribunal Supremo).

Ayer, al terminar la sesión, tras anunciar el presidente del tribunal que era deseable terminar la vista en el día de hoy, miércoles, el abogado Jonathan Sumption le instó a contemplar la posibilidad de adoptar una decisión y anunciarla antes de dar a conocer los razonamientos jurídicos, a fin de que el ministro Straw pueda adoptar su decisión final sobre la libertad de Pinochet. "No es una opción atractiva", le dijo Brown. "Me hago cargo de que no le he hecho una propuesta atractiva", replicó, no sin orgullo, Sumption.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de febrero de 2000

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