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"Muchas noches lloro porque extraño a mi mamá"

El tráfico de niños futbolistas es ya un problema de gobierno en Argentina. En la Comisión de Deportes del Senado se discute sobre un proyecto de ley para impedir que los intermediarios sobornen a los padres con promesas de recompensas económicas que casi nunca se cumplen. El escándalo estalló cuando el diario Clarín de Buenos Aires reveló el caso de seis chavales de entre 13 y 14 años que fueron llevados desde pueblos del interior de la provincia argentina de Tucumán, al norte del país, a la cantera del Arezzo, un club italiano de Tercera División.Los pibes, que ocupan dos habitaciones del Convento Nacional Vittorio Emanuelle II en Arezzo, se despiertan a las nueve de la mañana para asistir a clases de italiano y por la tarde entrenan o juegan partidos amistosos con jóvenes de mayor edad. A las diez y media de la noche deben apagar las luces de los cuartos. Al regresar a fin de año para visitar a su familia, uno de ellos, al que llaman Orteguita por su parecido físico con el burrito Ortega, decía: "Muchas noches lloro allá, en Italia, porque extraño mucho a mi mamá, a mi familia. Ahora no quiero volver".

Un intermediario argentino, Carlos Ismail, hizo la selección de jugadores y eligió a los seis chavales. Los padres firmaron la autorización para viajar y un poder a cambio de algo de dinero y promesas de más si les fichaba un equipo importante. Los pibes reconocen ahora que "los 150 dólares por mes para cada una de las familias nunca aparecieron". Uno de ellos cuenta que aceptó para que su padre "le colocara puertas y ventanas a la casa" donde vivía junto con sus hermanos más pequeños. Saro Pettinato, diputado y ex presidente del Atlético Catania, asegura que le han llamado de Argentina para ofrecerle chavales por cinco mil dólares : "No me vendían los derechos, me vendían directamente a los niños".

Nadie sabe exactamente qué cantidad de jugadores jóvenes, menores de 15 años, se encuentran ahora mismo en una situación similar. La Asociación del Fútbol Argentino(AFA) no tiene registros ni puede actuar en los casos que son denunciados porque los padres hacen valer la patria potestad sobre sus hijos. Esto ya ocurrió cuando los hermanos Cambiasso se fueron del Argentinos Juniors al Real Madrid.

Mauricio Macri, presidente del Boca, acusó de "traidor" al ex jugador Osvaldo Coloccini, que se llevó a su hijo Fabricio, de 18 años, al Milán. El Boca le proponía a Fabricio Coloccini un primer contrato con una prima de 30 mil dólares y un salario de 1.500 dólares mensuales, pero el padre aceptó la oferta del Milán, que le ofreció 83.000 dólares por mes y un contrato de tres años. En realidad, el Boca padece ante los poderosos clubes extranjeros aquello que impone a los pobres del fútbol local.

Los diputados socialistas Alfredo Bravo y Jorge Rivas, reclamaron al Gobierno que investigue el tráfico de niños futbolistas, "una actividad que lesiona seriamente los derechos humanos". En su presentación ante el ministro de Justicia, los dos diputados piden que "se tomen las medidas necesarias para resguardar los derechos de los niños que se han visto obligados a vivir lejos de sus familias y que ahora sobreviven sin afecto alguno lejos de su entorno".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de enero de 2000