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Que boten los ejecutivos

Los vallecanos Ska-P se encontraron en la rueda de prensa previa a su concierto con una pregunta que no parecía la mejor bienvenida: ¿Qué hace un grupo radical en un sitio como el Midem? "Hay que aprovechar las oportunidades de dar a conocer tu trabajo", reconoció Pul Pul, quien negó que el rock reivindicativo sea una especie en extinción."Mientras la mitad del planeta se siga muriendo de hambre y exista la brutalidad policial y la injusticia, habrá grupos como el nuestro", añadió. Entre los muchos temas que tocan lo autores de El vals del obrero hay dos que consideran los principales. "El primero es el desigual reparto de la riqueza". El otro asunto es la crueldad con los animales. "Las corridas de toros, donde se tortura y asesina a un animal para disfrute de una serie de personas, entre otras cosas. Algunos de nosotros somos vegetarianos, nos gusta ver a los animales felices", dice Pul Pul.

"No estamos solos en esto, lo que pasa es que la mayoría de los grupos que defienden estas ideas y planteamientos permanecen en la escena underground". Con más de 200.000 discos vendidos en España y 48.000 en Francia, Ska-P puede estar seguro de que se le escucha. Lo que no tenían tan claro es cómo respondería un público compuesto por profesionales de la industria a su incendiaria propuesta musical. "No me los imagino botando con nuestras canciones", reconoció el teclista del grupo.

Tanto Ska-P como los catalanes Macaco hacen un rock con ideas y reclamaciones a un sistema que hace aguas por todos lados, según ellos; también tienen en común multitud de ingredientes musicales como son el ska, el hip hop y el reggae. Dani el mono loco, líder de Macaco, también se mostraba ayer algo intrigado por el resultado de esta presentación, pero dijo no temer la confrontación. "Muchos músicos españoles se han abierto camino en Francia, desde los radicales vascos hasta los flamencos. Nosotros también lo podemos intentar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de enero de 2000