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Mohamed VI da plantón a Matutes en respuesta al viaje de Aznar a Melilla

El Gobierno de Rabat suspende una reunión de intelectuales españoles y marroquíes

Las inesperadas "vacaciones de nieve" del rey Mohamed VI que han obligado a aplazar la anunciada visita oficial a Marruecos del ministro español de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, adquieren el gesto de una protesta diplomática. Rabat suspendió ayer una reunión del Comité Averroes, que reúne a intelectuales de ambos países, prevista para el lunes. Detrás de ambos gestos se encuentra la irritación del Gobierno marroquí por la reciente visita del presidente del Gobierno español, José María Aznar, a Ceuta y Melilla.

La visita del ministro fue aplazada inesperadamente el pasado viernes al conocer Exteriores que el rey Mohamed VI no estará la próxima semana en Marruecos, ya que el joven monarca dedicará la semana a "esquiar en Europa", según fuentes diplomáticas españolas. Las mismas fuentes negaron que el aplazamiento tenga que ver con la irritación causada en Marruecos por el discurso del presidente del Gobierno, José María Aznar, el pasado fin de semana en una imprevista visita electoral a Ceuta y Melilla, en la que hizo una encendida defensa de la españolidad de ambas ciudades.Sin embargo, a este plantón del monarca alauí se sumó ayer la decisión de Rabat de suspender unilateralmente la reunión del Comité Averrores, una medida de protesta diplomática ya utilizada por el Gobierno marroquí en ocasiones anteriores. Un miembro español del Comité reconoció que la suspensión de la reunión era una "represalia" por la visita de Aznar a Ceuta y Melilla.

Ya en junio de 1998, Rabat suspendió un seminario de altos funcionarios de la UE, canceló en octubre la visita a Sevilla del entonces príncipe heredero, Sidi Mohamed, y el pasado otoño suspendió otra reunión del Comité Averroes. En aquella ocasión se debió al malestar que había creado en Marruecos la publicación en un semanario español de un reportaje que insinuaba la implicación del rey Hassan II en el tráfico de hachís.

Hasta ahora, la única reacción oficial marroquí al viaje de Aznar a Ceuta y Melilla había sido una declaración del portavoz del Gobierno, Jalid Aliua, que mostró su extrañeza por ese viaje y las palabras de Aznar en los mítines electorales que dio en ambas ciudades. "El Gobierno marroquí muestra su gran extrañeza y lamenta estas declaraciones inapropiadas que intentan proyectar en el porvenir un anacronismo del pasado", declaró el portavoz del Gobierno marroquí.

Aznar había sido el primer presidente de un Gobierno extranjero en visitar al rey Mohamed VI el pasado mes de agosto, cuando todavía no había concluido el periodo de luto oficial.

Ese viaje quería ser un símbolo de la importancia que otorga España a las relaciones con Marruecos y su apoyo a la política de transición y transformación económica y social que auspicia el nuevo monarca.

El aplazamiento del viaje de Matutes deja sobre la mesa de negociación no sólo el delicado tema de la pesca o la exportación de tomates marroquíes a Europa, sino un voluminoso expediente de inversiones, contratos y renegociación de una cuantiosa deuda. El desembarco de capital español en la otra orilla del Estrecho potencia las relaciones, pero también crea problemas que reclaman negociaciones al "más alto nivel".

Entre los contenciosos pendientes de solución destacan los de las empresas constructoras embarcadas en importantes obras de infraestructura.

Fomento de Construcciones y Contratas, Dragados y Construcciones y el Grupo Acciona tienen abiertos contenciosos con la Administración. La construcción del puerto de Agadir, la del último tramo de la autopista Rabat-Tánger y la del puerto de Casablanca obligaron a dichas empresas a adoptar iniciativas técnicas y de construcción "imprescindibles para la finalización de las obras en los plazos requeridos", según declaraciones a este diario de un técnico especialista que fueron tomadas como excusa por la Administración para demorar o anular pagos.

La propia idiosincrasia de la Administración marroquí hace que los contenciosos deban resolverse "al más alto nivel político". La gestión española hecha ante el Ministerio de Obras Públicas no ha logrado desbloquear la situación, y en los medios empresariales españoles esperan que el ministro de Exteriores, cuando visite Rabat, defienda el expediente con sus interlocutores marroquíes.

La visita de Matutes, aplazada ya en otras ocasiones, tenía como fin desentrañar la ambigua postura de Rabat ante el contencioso de la pesca y frenar la presión marroquí sobre la Unión Europea para ampliar sus exportaciones de tomates. La prensa marroquí acusa a España de estar detrás de la intransigencia de Bruselas frente a sus exportaciones agrícolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de enero de 2000