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Daniel Monzón debuta con el filme fantástico "El corazón del guerrero"

El crítico cinematográfico dirige su primera película

Es una película de género fantástico que tiene ingredientes de sobra para convertirse en el próximo bombazo de las taquillas. El corazón del guerrero, el debú en la dirección del crítico de cine Daniel Monzón (Palma de Mallorca, 1968), tiene un poco de todo. El filme, del que Monzón es también guionista, ha contado con un presupuesto de 500 millones de pesetas y se estrenará el próximo día 21.

"Es una película de aventuras un poco pervertida: tiene algo de comedia, de película romántica y de thriller político", aseguró ayer Daniel Monzón en la presentación de la película en Barcelona. Pero también ofrece la inquietante presencia de los juegos de rol, una banda sonora en la que figura un grupo con tirón juvenil: Deviot, un elenco de actores entre los que se encuentran Fernando Ramallo, Joel Joan, Neus Asensi y Santiago Segura, y unos efectos especiales y digitales poco frecuentes en el panorama cinematográfico español.El corazón del guerrero coincidirá en las carteleras con Nadie conoce a nadie, otra película de un director novel, Mateo Gil, que tiene los juegos de rol como punto de partida. Para Daniel Monzón, sin embargo, esto no es más que una coincidencia: "Su película es un thriller denso, negro, una película de suspense, y la mía es de aventuras", asegura. Fernando Ramallo, que debutó en 1996 en La buena vida a las órdenes de David Trueba, lo confirma: "Los juegos no son más que un trampolín para que salga la historia".

Una historia en la que el adolescente Ramallo vive, literalmente, las pruebas que tiene que superar como participante de una de estas partidas y se desdobla en un héroe de película o de cómic, un insólito Joel Joan con melenas que tiene cierto parecido con Conan.

"Aunque parezca pedante, la conversión tiene cierto aire quijotesco. Ramón (el chico) sería Alonso Quijano, y Beldar (el héroe) Don Quijote", dice Monzón. En consecuencia, Neus Asensi, en un doble papel, sería una Aldonza Lorenzo-Dulcinea, y Javier Aller, uno de los protagonistas de El milagro de P. Tinto, de Javier Fesser, una especie de Sancho Panza. En cuanto a Santiago Segura, que también encarna a dos personajes, aparece como un brujo a lo Merlín en el mundo de la fantasía y como un seudoadivino de capa brillante en un show televisivo en el mundo real. Los gigantes contra los que luchan Ramallo y Joan tienen el aspecto de sectas maléficas, de programas de telebasura y de dirigentes políticos guiados por oscuros grupos de comunicación.

Al director no le da miedo que se lea la película como el delirio esquizofrénico de un adolescente: "Ramón es un visionario. Sabe que la realidad es mentira". Ramallo lo corrobora: "Trabajamos mi papel desde el punto de vista de que Ramón no está loco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2000