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Las administraciones dejan al Liceo sin director tras la renuncia hoy de Caminal

El cargo queda vacante una semana antes del inicio del juicio por el incendio del teatro

Josep Caminal deja definitivamente hoy la dirección del Gran Teatro del Liceo de Barcelona casi tres años después de haber presentado su dimisión irrevocable por la acusación de "imprudencia temeraria" de que fueron objeto cuatro trabajadores del teatro por el incendio que lo destruyó el 31 de enero de 1994. La anunciada marcha de Caminal, que abandona su cargo una semana antes de que empiece el juicio por el siniestro, será ratificada esta mañana por las adminitraciones propietarias del Liceo, que han optado por dejar temporalmente vacante el cargo de director del coliseo lírico.

El consenso generado por la figura de Josep Caminal, militante de Convergència Democràtica de Catalunya, en su nombramiento como director general del Liceo en marzo de 1993 consiguió abrir hace siete años una nueva etapa en el coliseo lírico barcelonés, precedida por una notable falta de sintonía entre las cuatro administraciones que rigen el teatro -Ministerio de Cultura, Generalitat de Cataluña, Ayuntamiento de Barcelona y Diputación de Barcelona-. El incendio que destruyó el teatro en enero de 1994 remató definitivamente cualquier desacuerdo y hasta hoy la unanimidad, forzada por el desastre del siniestro, ha reinado en la gestión de la reconstrucción del teatro y su reciente reapertura el pasado 7 de octubre.La marcha, hoy, de Caminal, que desde el mismo inicio de diligencias judiciales proclamó que dimitiría de su cargo si algún trabajador del Liceo era enjuiciado por el incendio -cuatro de ellos, dos de los cuales ya no trabajan en el teatro, se sentarán a partir del próximo lunes en el banquillo de los acusados-, abre una incógnita en el futuro del coliseo. Casi tres años después de haber presentado su dimisión irrevocable al presidente de la Generalitat y presidente del consorcio del teatro, Jordi Pujol, las cuatro administraciones propietarias del teatro no han conseguido encontrar la persona idónea o ponerse de acuerdo sobre quién debe sustituirle en el cargo.

Poderes y firma

Esta mañana, el patronato del consorcio dará el visto bueno a la renuncia de Caminal y acordará dejar vacante el cargo de director general. De forma interina se dotará de poderes y firma al presidente de la comisión ejecutiva del patronato, organismo integrado por políticos y funcionarios que vela por el cumplimiento de los acuerdos y cuya presidencia desempeña de forma rotativa y por un año un representante de cada una de las cuatro administraciones. Hoy también se acordará el relevo del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Ferran Mascarell, como presidente de esta comisión, cargo que pasará a ejercer la Generalitat, que en lugar de designar al director general de Promoción Cultural, Vicenç Villatoro, un político con carnet de Convergència, ha optado por nombrar presidenta de la comisión a la secretaria general del departamento de Cultura, Aurora Sanz, una alta funcionaria bien vista por administraciones de signo político diferente al de la Generalitat, para evitar así susceptibilidades.

A finales de la pasada semana, Caminal inició una ronda de reuniones con los diferentes colectivos del Liceo para despedirse de los trabajadores del teatro, que culmirará hoy antes de dejar definitivamente su despacho. Aplazará unas semanas la decisión de aceptar una de las diversas ofertas de trabajo que tiene sobre la mesa, la mayoría de ellas de empresas privadas, a la espera de que se dicte sentencia en el juicio por el incendio, donde subirá al estrado como uno de los principales testigos.

Implicación sentimental

Caminal tomó en 1993 las riendas de un Liceo de titularidad privada pero administrado por instituciones públicas, y lo deja convertido en un teatro de propiedad pública, en cuyo proceso de reconstrucción ha implicado sentimentalmente y con habilidad a los catalanes enseñando personalmente las obras a miles de personas. Pese a la fatalidad del incendio, que le pilló cuando sólo llevaba 10 meses en el cargo, en los últimos tres años ha conseguido acumular créditos a su favor y ha obtenido de la prensa internacional, especialmente la italiana y la británica, halagos a su gestión durante el complejo proceso de reconstrucción.

Convertido el nuevo Liceo en una realidad, el principal reto de la persona que las administraciones pongan en el futuro al frente del teatro es mantener la amplísima nómina de empresas mecenas que han contribuido a financiar la reconstrucción y parte de la primera temporada artística, y dirigir la carrera iniciada por el teatro para recuperar su antigua situación de primer coliseo lírico de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de enero de 2000