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El manifiesto francés

,El enfrentamiento público entre cineastas y críticos comenzó en Francia el pasado 2 de octubre. El director Patrice Leconte escribió una carta a la ARP (Asociación de Realizadores y Productores) diciendo que "algunos artículos referidos al cine francés parecen asesinatos premeditados", como si los firmantes deseasen "la muerte del cine francés comercial, popular, para todos los públicos". En nombre de la "libertad de expresión" y recordándoles a los cineastas que viven dentro de un sistema de "excepción cultural, es decir, de subvenciones", los críticos supieron ridiculizar a los directores.Bertrand Tavernier se indignaba ante Libération por el hecho de que dicho diario hubiese hundido una cinta de Rossi titulando el comentario Crónica de una mierda anunciada -se trataba de una adaptación de García Márquez- o se refiriese a la actriz Glenn Close como "una vaca al borde de la menopausia".

Una filtración interesada permitió que Le Monde y Libération publicaran un borrador del manifiesto de los cineastas. Una parte de directores se desolidarizó del texto, entre ellos gente valiosa como André Techiné u oportunista como Romain Goupil. Los más jóvenes tampoco quisieron mojarse y el resultado fue que Claude Miller dimitió el 9 de diciembre de la presidencia del ARP y lo único que se ha retenido de los años de "indignación y perplejidad" de muchos directores es que éstos desean que las críticas contrarias a una película no sean publicadas hasta que el filme no haya vivido su primer fin de semana en cartel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de enero de 2000