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PSIQUIATRÍA

El tabaco puede provocar un ataque de pánico

Las inexplicables sensaciones de náuseas y falta de aire, así como el repentino y desesperado temor de morirse, que caracterizan un ataque de pánico, son en algunos casos de origen desconocido, pero podrían deberse al consumo de tabaco. De acuerdo con un trabajo publicado en la revista Archives of General Psychiatry de diciembre, los fumadores son entre dos y cuatro veces más proclives a padecer ataques de pánico que las personas que no han fumado nunca o que han dejado de fumar. Y las personas con enfermedades pulmonares corren un riesgo aún mayor: sufren seis veces más ataques de pánico que los no fumadores.Este estudio es el primero de su clase en demostrar una relación causal entre el consumo de tabaco y los ataques de pánico en la población general. La muestra del estudio se extrajo del Estudio Epidemiológico de Jóvenes Adultos (un millar de personas con edades comprendidas entre los 21 y los 30 años) y del Estudio Nacional de Comorbosidad (4.400 adultos de edades comprendidas entre los 15 y los 54 años). El estudio no encontró diferencias entre los resultados de hombres y mujeres.

El ataque de pánico se define como un episodio en el que se presentan al menos cuatro de los 13 síntomas siguientes: falta de aire, vértigo, palpitaciones, temblores, sudores, sensación de ahogo, náuseas, despersonalización, parálisis, escalofríos, dolores en el pecho, miedo a morirse y miedo a volverse loco.

"Los estudios anteriores indicaban que la nicotina y otras sustancias del tabaco contribuyen a causar trastornos psiquiátricos como la depresión", afirma Naomi Breslau, directora del estudio y del Henry Ford Health System. "Es posible que la nicotina también contribuya a desencadenar ataques de pánico".

Como posibles interpretaciones, Breslau sugiere que "el ataque de pánico puede ser una reacción psicológica del cerebro, o bien puede ser desencadenado fisiológicamente por los pulmones", pero reconoce que "este estudio no evalúa el mecanismo causal, con lo que será necesaria una investigación posterior para respaldar estas afirmaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de diciembre de 1999