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"Entre Woody Allen y yo hay algo especial", afirma Antoni Llorens

El consejero delegado de Lauren Films repasa 20 años de vida de la empresa cinematográfica

La suya fue una vocación temprana. Tenía Antoni Llorens apenas seis años cuando viendo en un cine de su localidad natal, Cambrils (Tarragona), El signo de la cruz, de Cecil B. DeMille, supo que quería dedicarse a esa magia. Tras la escuela, estudió arte dramático, pero lo que le atraía de verdad era la cocina del cine, la industria. Tras trabajar para diversas distribuidoras, fundó la suya, Lauren Films, en 1980. Desde entonces han pasado por sus manos medio millar de películas. Uno de sus logros es distribuir la obra de Woody Allen. Llorens asegura sentirse honrado con la amistad del cineasta: "Entre Woody Allen y yo hay algo especial".

Llorens (Lorenzo, en castellano) llamó a su empresa Lauren (su apellido traducido al inglés) y debutó en la distribución con Los locos del Cannonball, una comedia sobre ruedas de Hal Needham, con Burt Reynolds y Roger Moore. Poco después se hizo con la exclusiva de la productora Orion, que le proporcionó títulos como Terminator, La mujer de rojo, Platoon y lo que significó la avanzadilla de la producción posterior de Woody Allen: La rosa púrpura del Cairo y Hannah y sus hermanas. Llorens justifica con ironía el buen entendimiento existente entre él y el director neoyorquino: "Woody Allen es judío y yo catalán, lo que significa que tengo algo de judío y algo de fenicio. Así que eso es una ventaja a la hora de comunicarnos". El empresario -cuyo despacho está decorado con varias fotografías de Allen, colgadas entre diplomas, premios e instantáneas del propio Llorens junto a otros astros internacionales de la pantalla- se declara incondicional del cineasta, a quien define como "tímido, sencillo e inteligente". "Si existiera el Nobel de guiones, él debería ser el primero en obtenerlo", asegura.En los 20 años de funcionamiento de la distribuidora, Lauren -cuyo capital sigue estando al 100% en manos de socios catalanes- ha llevado a las pantallas españolas desde Estados Unidos y distintos países de Europa filmes de gran éxito. Entre ellos, Ojos negros, Adiós muchachos, Cinema Paradiso, Como agua para chocolate, Pulp fiction, El paciente inglés, La vida es bella y uno de los acontecimientos cinematográficos del año, The Blair witch project. Llorens no cree que se precise un instinto especial para descubrir las producciones que van a llenar los cines. Su único truco a la hora de comprar: "Sólo exijo que la historia esté bien explicada; si después no da dinero, mala suerte". Admite el distribuidor, no obstante, que a menudo -"el 90% de las veces"- las adquisiciones se hacen a ciegas, sin haber visto la cinta. "Se evalúa el guión y los nombres que aparecen en los créditos", cuenta Llorens.

Almodóvar

También ha representado el empresario en estas dos décadas películas españolas, aunque en menor medida. Entre sus clientes locales, Bigas Luna, Ventura Pons y Antonio Chavarrías. Si hay algo que lamenta Llorens, en lo profesional, es haber perdido ya hace tiempo la confianza de Pedro Almodóvar, para el que incluso produjo dos de sus primeros filmes de éxito, La ley del deseo y Mujeres al borde de un ataque de nervios, candidata al Oscar como mejor película de habla no inglesa en 1989 y que ha recaudado más de 33 millones de dólares (casi 5.500 millones de pesetas) en todo el mundo. "Yo creí en Almodóvar, pero él no creyó en mí", deplora el empresario.

Mujeres... fue la última película que Lauren produjo, aunque Llorens no ceja en el empeño de seguir actuando en esta faceta de la industria del cine. "La empresa cinematográfica es un ser vivo, tiene que ser móvil y versátil para adaptarse al mercado y crecer", dice Llorens, quien planea volver a la producción en el 2001, tal vez con una película escrita por él.

El sector de la exhibición es el último en el que ha entrado Lauren, que pese a ser una empresa catalana, abrió sus primeros locales en Madrid. Actualmente posee 103 salas en toda España (Madrid, Barcelona, Reus, Tarragona, Girona, Palma de Mallorca, Zaragoza, Valladolid, Bilbao, Blanes y Villarreal) con una capacidad para 21.795 personas. El año próximo espera sumar a su haber 78 salas, en Pontevedra, Viladecans, Barcelona, Lleida, Vilanova i la Geltrú, Urbil, Orense, Olot y Madrid, que darán cabida a 16.435 espectadores más.

¿Por qué es tan importante actuar en todos los ámbitos del negocio? "Para parar a los americanos. Estábamos dejando la cultura cinematográfica en sus manos, y eso era inadmisible", responde Llorens. Él, sin embargo, imitó el estilo de exhibición de Estados Unidos al abrir multicines. "El sistema es adecuado, yo lo comparo al que utilizan las iglesias, donde entras y te encuentras con varias capillas: tú eliges. Si eres soltera y te quieres casar, vas a la de san Antonio, si pretendes un imposible, a la de santa Rita... En los multicines es igual: tú escoges la película que te interesa y entras", justifica el empresario.

Una de las cosas que critica Llorens de este tipo de oferta es que a menudo sólo se exhiban películas comerciales y se descarte el cine independiente. "Hay exhibidores que rechazan a Woody Allen porque dicen que su cine no es para multiplex. Yo les contesto: "Son ustedes, con la oferta, quienes han de crear la demanda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de diciembre de 1999