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El Museo del Ejército estará en Toledo en el 2004

La polémica queda zanjada, al menos por parte del Gobierno. El Museo del Ejército será definitivamente trasladado al Alcázar de Toledo y así lo dieron ayer a conocer el ministro de Defensa, Eduardo Serra, y el secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés, ante numerosas autoridades civiles y militares. El origen de esta decisión hay que buscarlo en el acuerdo de colaboración entre Defensa y Cultura por el cual se cede el Palacio del Buen Retiro, donde ha estado hasta ahora situado el Museo del Ejército, al Museo del Prado.Artillería, proyectiles, pertrechos y equipos militares, armas de fuego portátiles, armas blancas, armas defensivas, banderas, condecoraciones, insignias, uniformes, maquetas, modelos, miniaturas, dibujos, estampas, cuadros, esculturas, fotografías históricas y un sinfín de objetos variados que conforman la colección de recuerdos históricos serán los fondos del nuevo museo.

A lo largo del año que viene se tiene previsto realizar la obra arquitectónica en el Alcázar, tras lo cual se abordará la obra museográfica y el progresivo traslado de los fondos para poder acometer la inauguración de una primera fase, para diciembre del 2001, a la cual seguirá la inauguración completa del nuevo museo en el 2004. Todo ello con un coste previsto de 4.500 millones de pesetas, a los que habrá que añadir el gasto del traslado.

Serra se mostró ayer especialmente satisfecho, entre otras razones porque el "necesario traslado dotará al nuevo museo de un carácter de no guerra-civilista"; y añadió: "En los albores del siglo XXI, el Ejército de Tierra contará con uno de los mejores museos de historia militar del mundo". Serra no ignoró la existencia de algunas críticas a este traslado: "Espero que esta presentación, en la que se da a conocer con todo detalle el desarrollo del proyecto, sirva para disipar definitivamente todos los fantasmas y los tópicos que cierta crítica desconocedora de la realidad del museo está intentando transmitir en relación con las colecciones del museo".

Las críticas a las que se refería Serra están encabezadas por José Bono, presidente de Castilla-La Mancha, quien prefiere dar más espacio a los libros en el edificio del Alcázar. "Bono", dijo Cortés, "deseaba la ampliación de la biblioteca, que, por cierto, es pública, pero el ministro de Defensa ya ha contestado cumplidamente que el Museo del Ejército necesita todo el espacio, por lo que las dos instituciones van a tener que convivir tal y como está previsto, en el edificio del Ministerio de Defensa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 1999