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La actriz Ana Torrent da vida a una Yoyes comprometida y humana

Graves problemas técnicos ensombrecen la apertura de las jornadas de cine en Lanzarote

"Es el personaje más difícil que he hecho nunca". Ana Torrent habla de Yoyes, una mujer real, una terrorista cruel y dura que ocupó cargos de responsabilidad dentro de ETA, que quiso romper con su pasado y buscar la felicidad, sin conseguirlo. El filme de Helena Taberna Yoyes inauguró ayer los encuentros de la industria del cine español en Lanzarote, que se estrenaron con graves problemas técnicos que afectaron a la credibilidad en las proyecciones ofrecidas a los distribuidores europeos.

El filme Yoyes está dedicado a Arkaitz, el hijo de Dolores González Cataraín, la ex dirigente etarra asesinada por sus antiguos compañeros de armas el 10 de septiembre de 1986 por tener la osadía de abandonar la organización y buscar la felicidad en su familia. Arkaitz es en la película una niña. No es la única licencia en una historia que retrata una realidad y a unos personajes muy concretos, pero en la que también hay campo para la ficción. Yoyes aborda con crudeza las amenazas de ETA a la mujer que decidió volver a su pueblo natal, Ordizia; los atentados de los GAL en el sur de Francia y las implicaciones de responsables del Ministerio del Interior, los atentados a militares y también el enfrentamiento en el seno de las propias familias.Protagonizada por Ana Torrent, Ernesto Alterio, Ramón Langa y Gonzalo Gonzalo, el filme se estrenó ayer en Lanzarote con la ausencia de su directora, la pamplonesa Helena Taberna, de viaje por Estados Unidos. Fue Ana Torrent la encargada de defender ante los periodistas su difícil papel. "Es el personaje más difícil que he hecho nunca. No sólo porque era una mujer real, y eso implica menos libertad y más condicionantes, sino también porque era una mujer con muchos matices, militante, enamorada, madre", reconoció Torrent, quien ha elaborado su personaje alejada del entorno familiar de la propia Yoyes. No ha conocido ni hablado con los padres, hermanos o marido de la ex dirigente etarra. Sí leyó la obra de Yoyes Desde mi ventana y se empapó de documentales y noticias sobre ella. Pero, en un momento dado, se intentó alejar y olvidar para abordar un personaje más de ficción, con el que recorre dos épocas distintas de la vida de esta mujer, desde 1973 hasta su muerte trece años más tarde. "He descubierto a una persona muy comprometida, muy trabajadora y muy pensativa, que quería llegar a sus propias conclusiones sin ayuda de nadie, muy severa a veces", confesó Ana Torrent, que no se plantea cuál va a ser la reacción del mundo de ETA ante la película ni en el propio País Vasco. Para la actriz, lo mejor de este filme es que refleja la libertad para hablar y abordar todos los temas.

La película, que no tiene fecha concreta de estreno, se rodó, rodeada de un gran secretismo, durante la tregua de ETA, en París, San Sebastián, Madrid y en localizaciones del País Vasco y el sur de Francia. Un pueblo en el que no se ha querido rodar ha sido Ordizia, en cuya plaza en fiestas asesinaron a Dolores González, por lo que se buscó otra localización parecida.

Junto a la película Yoyes, ayer se estrenó también, dentro de los primeros encuentros del cine español con los distribuidores europeos, El invierno de las Anjanas, dirigida por Pedro Tellechea y protagonizada por Eduardo Noriega, Elena Anaya, Elvira Mínguez, Juan Diego y Ana Gracia. El invierno de las Anjanas es un filme que transcurre a finales del siglo pasado y que combina la magia, la mitología y el poder revolucionario del amor en una época marcada por el más duro conservadurismo.

Los encuentros de Lanzarote estuvieron marcados el primer día por graves problemas técnicos en la proyección de los filmes. El invierno de las Anjanas sufrió un retraso considerable al no funcionar en el primer intento el sonido. La proyección de Morir o no, de Ventura Pons, se vio sin sonido dolby, lo que provocó el enfado de su director. En otras salas también hubo problemas técnicos e incluso se aplazó alguna exhibición. Ataque verbal, de Miguel Albaladejo, se proyectó con una grave anomalía que distorsionó todo el sonido en el segundo rollo de proyección. Todo eso delante de importantes distribuidores europeos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 1999