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Crítica:DANZA

Décimo aniversario del grupo 10 & 10

El grupo madrileño 10 & 10 celebra su 10º aniversario con el estreno de un programa en su formato habitual de dos partes, donde Mónica Runde y Pedro Berdayes asumen la responsabilidad por separado y en conjunto. La primera entrega corresponde a Runde y son cinco miniaturas en las que habla de las drogas: las bolsas de pegamento, el canuto de hachís, el chute de heroína, las rayas de coca, la borrachera de alcohol y las pastillas de éxtasis. En todas ellas hay violencia, desgarramiento y una enorme sensación de impotencia, de oscuridad en todas direcciones con una atmósfera grave y dramática. En la segunda parte, Berdayes tampoco alegra mucho la velada, pues su pieza resulta una especie de oratorio abismal donde el circo es un pretexto para recorrer sin recato las miserias humanas.El nivel de baile es altísimo en todos los intérpretes, la mayoría de ellos ya conocidos del público y la gran revelación la constituye el canario Julio Viera, que adapta toda su capacidad de movimiento a la exigencia estilística de estos coreógrafos. Hay que destacar también el trabajo actoral en el que ha madurado José Reches y un todo escénico donde se ayudan entre sí adecuados vestuarios, atinadas luces y una selección de elementos sonoros que ensamblan perfectamente con la intención de los autores.

Compañía 10 & 10

Datura sanguínea: Mónica Runde / Etienne Schwarcz, Mozart, Fauré. Margaritas ante porcos: Pedro Berdayes / Pedro Navarrete y Franz Schubert. Escenografía y vestuario: Elisa Sanz. Luces: Marta Piñeiro. Sala La Cuarta Pared. Madrid, 12 de diciembre.

La compañía 10 & 10 es una de las pocas demostraciones de estabilidad, continuidad y seriedad en el trabajo de las que puede vanagloriarse la nueva danza española, y tanto es así que el reconocimiento, como en tantos otros casos, les ha venido de afuera adentro, y han sido sus éxitos internacionales y el respeto de la crítica europea y americana los que ahora constituyen su mejor estandarte.

Berdayes y Runde, además de bailarines personalísimos y sobrecogedores en su entrega, deslumbran por su honestidad e inventiva, lo que han demostrado espectáculo tras espectáculo hasta atesorar más de 20 coreografías, muchas de las cuales no han perdido su vigencia ni su valor estético.

Datura sanguínea trata el oscuro mundo de la droga sin ánimo de comprometerse, sino dejando en el aire la respuesta definitiva a asuntos tan polémicos como su legalización. La coreógrafa traza con mucho nervio y tras una cuidadosa investigación la parte menos trillada de este fenómeno: la soledad del implicado. Margaritas ante porcos posee el don de entristecer, para lo que el coreógrafo se ayuda de esos fragmentos de Schubert sobre los que Mónica Runde evoluciona en solitario dando un verdadero recital de cómo sostener poéticamente el movimiento y darle un postrer significado. Berdayes baja al oscuro sótano del esperpento y sin el menor rubor ni pudor desnuda literal y metafóricamente a sus artistas, dando una de cal erótica y otra de dolorida arena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de diciembre de 1999