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Muere el escritor Joseph Heller a los 76 años en Nueva York

Joseph Heller, autor de la novela Catch-22, murió el domingo por la noche de un ataque cardiaco a los 76 años, en su casa de East Hampton, en el Estado de Nueva York. La obra se ha convertido en un clásico que simboliza el movimiento antibelicista.Hijo de un mensajero, Heller nació en Brooklyn (Nueva York) en 1923. Se alistó en las Fuerzas Aéreas en 1942 y dos años más tarde fue enviado a Italia como piloto de un bombardero. Tras volar en 60 misiones, se retiró como teniente una vez finalizada la guerra, y saltó a la fama como escritor tras la publicación, en 1961, de su primera novela, Catch-22. El libro, basado en su experiencia en la Fuerzas Aéreas durante la II Guerra Mundial, retrata los horrores de la guerra desde el punto de vista burlesco de un piloto, el capitán John Yossarian, y el resto de su escuadrón de bombardeo. Los personajes de la historia llegaron a adquirir, con el tiempo, una dimensión más humana que heroica.

Aunque en un principio no tuvo demasiado impacto tras su publicación, en 1962 un reportero del New York Herald Tribune leyó su primera novela y redactó varios artículos con referencias al libro de Heller. Enseguida la obra, que había recibido críticas adversas, se convirtió en una de las favoritas del público, y ha llegado a ocupar un lugar importante entre los clásicos estadounidenses. Se han vendido más de diez millones de ejemplares sólo en Estados Unidos. El título de la novela, Catch-22 (una forma coloquial de definir un círculo vicioso), sugiere ya por sí mismo un universo cuya única salida posible es la locura. Según el libro, sólo con altas dosis de locura se puede combatir en una guerra, la locura que muestran los personajes de la obra.

Heller no volvió a publicar otra novela hasta 1974, con Something happened, donde narra la historia de un hombre con éxito en la vida pero emocionalmente vacío. A esta novela siguen Good as gold, que apareció cinco años más tarde; God knows, en 1984, y Picture this, en 1988. Además fue coautor de No laughing matter, donde relata su experiencia con un trastorno nervioso que le afectó a principios de los años ochenta y del que logró recuperarse

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de diciembre de 1999