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LA CUMBRE DE ESTAMBUL

Unánime petición a Yeltsin para que detenga la guerra y negocie

Fueron 53 contra uno. El aislamiento internacional de Rusia quedó patente durante la sesión inaugural de la cumbre de Estambul, cuando la práctica totalidad de los oradores se dirigieron al presidente ruso, Borís Yeltsin, para pedirle, con mayor o menor contundencia, que ponga fin a la guerra de Chechenia y opte por una salida dialogada.El más duro fue el presidente francés, Jacques Chirac, quien advirtió de que su país decidirá si firma hoy la Carta de Seguridad Europea y la revisión del Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa (CFE) en función de los compromisos que adquiera Rusia respecto a Chechenia. "Seamos claros: los acuerdos sólo valen si son aplicados y respetados", afirmó Chirac, aludiendo a que la campaña militar rusa en el Cáucaso viola tanto el Tratado CFE como el Código de Conducta de la OSCE. "Las consecuencias dramáticas de los bombardeos en Chechenia y las numerosas víctimas civiles que provocan en la población civil son inaceptables. La ofensiva en curso es un error trágico para toda la región", agregó.

Con similar firmeza se expresó el secretario general de la ONU, Kofi Annan. Aunque evitó citar expresamente a Chechenia, no cabía ninguna duda de a quién aludía cuando calificó de "inmorales, contrarias a las leyes internacionales humanitarias y contraproducentes" algunas tácticas de lucha contra el terrorismo. "La fuerza debe ser siempre proporcionada y centrarse en los terroristas reales. No podemos luchar contra los terroristas con sus medios, infringiendo terror a inocentes", afirmó.

"Gran sufrimiento"

El fuego de las críticas lo abrió el presidente de turno de la OSCE, el ministro noruego de Exteriores, Knut Vollabaek, quien, tras reconocer el derecho de Rusia a defender su integridad territorial y a combatir el terrorismo, advirtió del "gran sufrimiento" que las operaciones militares están produciendo en la población civil y del preocupante deterioro de la situación humanitaria en la región.El presidente de la UE, el finlandés Marti Ahtisaari, concretó más esta oferta al reclamar a Yeltsin que, al menos, permita la apertura de una oficina de la OSCE en Ingushetia en misión de buenos oficios. El alemán Gerhard Schröder, mientras, le instó a "no dañar los principios de la OSCE" y a permitir la llegada de ayuda humanitaria a los refugiados.

Edvard Shevardnadze, presidente de Georgia, país fronterizo con Chechenia, instó a Yeltsin a poner fin a los bombardeos y le advirtió de que "faltaría al sentido común cualquier líder de Rusia que quisiera dañar las relaciones con sus vecinos". El ex ministro soviético de Exteriores respondía así a las veladas amenazas de Yeltsin, quien aseguró conocer "qué países y a través de qué países reciben apoyo los terroristas" chechenos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de noviembre de 1999