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Una exposición reúne 100 pequeñas grandes obras de Klee, Miró y Tanguy

La Fundación Miró de Barcelona aborda tres formas de entender el paisaje en el siglo XX

Son obras diminutas, delicadas. Pero también colosales, poderosas. Son 100 pequeñas grandes obras de tres maestros del siglo XX: Paul Klee, Yves Tanguy y Joan Miró. La exposición tiene como hilo conductor el paisaje, pero lo que realmente muestra es la fuerza interior de cada artista. "El rasgo común que tienen es que todos ellos pintaban poesía", afirmó ayer Rosa Maria Malet, directora de la Fundación Miró de Barcelona, donde ayer se inauguró esta exposición, realizada a partir de la colección particular de Kazumasa Katsuta, con el patrocinio del BBV.

Klee, Tanguy, Miró. Tres visiones del paisaje, abierta hasta el 30 de enero, rompe los esquemas de lo que son las grandes colectivas temáticas. No hay grandes formatos, incluso escasean los medianos. El que marcó la pauta para que fuera así es Paul Klee (Suiza, 1879-1940), amante de la contención, quien al ser el más veterano es el encargado de abrir la exposición con un conjunto de 36 obras que abarcan desde 1915 a 1939. El austero montaje agrupa las obras de este influyente outsider de las vanguardias históricas con una moqueta de color rojo.En cambio, las obras de Yves Tanguy (Francia, 1900-Estados Unidos, 1955) están sobre un suelo gris. Es la parte más sorprendente de la exposición, dadas las pocas ocasiones que ha habido en España de ver el trabajo de este artista surrealista cuya coincidencia con Dalí -o influencia en él- es abrumadora. De Tanguy se exhibe un amplio conjunto de 41 obras, entre telas y papeles, realizadas entre 1927 y 1952. Por último, las 24 obras de Joan Miró (España, 1893-1983) están bajo la invocación del amarillo luminoso. Por coherencia con el resto, del artista catalán se han seleccionado también obras de pequeño formato, lo que permite redescubrir la versatilidad del artista.

Colección particular

La exposición se ha realizado a partir de los fondos de la colección de la Gallery K.AG de Suiza, fundada por el empresario japonés Kazumasa Katsuta. Se trata de una colección integrada por unas 750 obras y centrada principalmente en los artistas relacionados con el movimiento surrealista. Katsuta es miembro del patronato de la Fundación Miró, institución que ya realizó una anterior exposición de sus fondos mironianos hace dos años. Éstos proceden de la compra de la colección de la galería Pierre Mattisse de Nueva York, si bien la colección de Klee y Tanguy la ha conseguido por otras vías."Partíamos de la base de que trabajábamos con una colección particular, y esto es lo que se ha querido reflejar en el montaje", señaló Rosa Maria Malet, comisaria de la exposición. "En este sentido, el paisaje era un hilo conductor que permitía mostrar la visión diferente que cada uno de ellos ha tenido de este tema". Malet considera una coincidencia que el Museo Picasso de Barcelona también dedique una exposición a la visión del paisaje que tenía el artista malagueño. En los cuatro casos, el paisaje se trata desde una perspectiva amplia, en la que más que la realidad exterior importa el mundo interior del artista.

En el caso de Klee, Tanguy y Miró, otras coincidencias posibles son el hecho de que todos tuvieron algun tipo de relación con el surrealismo. Miró, además, fue a ver una exposición de Klee al poco tiempo de su llegada a París, en 1921, y fue en aquel momento cuando dejó la figuración para crear su propio lenguaje de signos. Tanguy, que reconocía la influencia de De Chirico, conocía a Miró y los dos compartían galería, la Pierre Mattisse de Nueva York. "Mezclarlos hubiera sido caótico, por eso hemos decidido crear un ambiente para cada uno de ellos", afirma Malet.

En opinión de la comisaria, se trata de "tres clásicos del arte del siglo XX". La relación con el paisaje, explica, es diferente para cada uno. En Klee cobra importancia a partir de un viaje que realizó a Marruecos en 1914. Allí descubrió la importancia del color, que fue el centro de la mayor parte de los escritos teóricos del artista. En el caso de Tanguy, el más claramente surrealista, sus paisajes crepusculares, casi sin línea del horizonte, están ocupados por unas formas orgánicas y enigmáticas, de reminiscencias dalinianas avant la lettre, que componen una atmósfera mágica y extraña. En las obras de Miró hay dos grandes paisajes, el de los cuerpos siderales del espacio -se exhibe una de sus constelaciones- y el de la mujer, gran protagonista de su obra como lo fue también de la de Picasso, aunque desde una visión más telúrica y dramática. La poesía, la magia, el mundo cifrado y enigmático de los sueños son otros de los elementos que justifican la presentación conjunta del trabajo de los tres artistas.

La exposición, que en marzo visitará el Museo Ludwig de Viena y en junio el Museum of Fine Arts de Budapest, está patrocinada por el Banco Bilbao Vizcaya en función del convenio que tiene establecida esta entidad financiera con la Fundación Miró, a la que subvenciona anualmente con una cantidad que este año ha sido de 45 millones de pesetas. A la multitudinaria inauguración de ayer acudieron los directivos de la entidad y los de Argentaria, banco con el que se ha fusionado. Era el primer acto social de ambas entidades desde que se anunció la fusión. Está previsto que el BBVA siga colaborando con la Fundación Miró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de noviembre de 1999