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Paloma Díaz-Mas narra una historia de pasiones en 'La tierra fértil'

La novela está situada en la Cataluña feudal

La tormentosa historia de Arnau de Bonastre, señor feudal tiránico y clemente, lúcido y ofuscado, es el eje argumental de la última novela de la escritora Paloma Díaz-Mas (Madrid, 1954), que acaba de publicar la editorial Anagrama. Sin embargo, en La tierra fértil, según la autora, se pueden leer muchas más cosas: "Un retrato de una sociedad feudal, concretamente la de la Cataluña del siglo XIII; la crónica de una cadena de amores, pasiones, amistad, traición, odios, justicia, rebeldía, violencia; una peripecia casi edípica que cuenta cómo los hijos se rebelan casi siempre contra sus padres, en una recreación del mito de Caín y Abel; el proceso por el cual un hombre puede llegar a amar al hombre que más ha odiado; o cómo el mal, una vez desatado, se vuelve no sólo contra las víctimas, sino también contra quienes lo propician y quienes tratan de conjurarlo".Todas estas posibilidades conforman un libro de más de 600 páginas, que, en palabras del editor de Anagrama, Jorge Herralde, "es la obra maestra de una gran escritora". Díaz-Mas ha tardado siete años en terminarlo, dos menos que los que pasaron entre su debut, El rapto del Santo Grial (finalista del premio Herralde 1984), y El sueño de Venecia (premio Herralde 1992). Pero La tierra fértil es su obra más ambiciosa, ya que transcurre durante 45 años de una época decisiva para la historia catalana. "La he ambientado en la Cataluña medieval porque tiene una historia feudal más consolidada que la castellana, y además porque es un periodo muy bien documentado", dijo ayer la autora en la presentación de la obra. "La historiografía catalana sobre el medievo está tan desarrollada seguramente gracias a la escuela creada por Martí de Riquer, que incluso he podido incluir cuánto costaba un cerdo en un mercado".

La lucha de Arnau de Bonastre por recuperar su feudo y los múltiples enfrentamientos que ello conlleva era, para esta profesora de literatura residente en Vitoria, una excusa excelente para "investigar las posiciones sociales, y especialmente morales, de los personajes. A menudo se idealiza aquella época dándole una dimensión mítica, pero lo cierto es que se trataba de una sociedad jerarquizada, donde predominaba la explotación del débil por el fuerte y abundaban la escasez y el hambre". La imagen de riqueza que sugiere un título como La tierra fértil hay que entenderla, según ella, como consecuencia: "El esfuerzo, el sacrificio de los hombres convierte la ruindad en fertilidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de noviembre de 1999