Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Clos mantiene la presión fiscal para el año 2000 y la oposición le recrimina que no baje los impuestos

El pleno del Ayuntamiento de Barcelona aprobó ayer las ordenanzas fiscales del año 2000 que comportan el mantenimiento de la presión fiscal en los impuestos más importantes, como el IBI, el IAE y el de circulación. A favor de las ordenanzas se pronunció el equipo de gobierno -PSC, ERC e IC-V- mientras que la oposición de CiU y PP recriminó al Gobierno municipal que no rebaje algunos impuestos y tasas municipales. En el pleno, CiU se quedó sola pidiendo la reprobación de Xavier Casas y Carme San Miguel por las inundaciones de plaza Cerdà.

Tanto el equipo de gobierno como los miembros de la oposición esgrimieron los mismos argumentos que el año pasado en el debate sobre las ordenanzas fiscales. Por un lado, el concejal de Hacienda, Ernest Maragall, destacando que el Ayuntamiento rebaja la presión fiscal por el hecho de mantenerla invariable, sobre todo en los impuestos que afectan a la mayoría de ciudadanos, que son el IBI -se incrementará en un 2% por el aumento de las bases fiscales que prevé la Ley de Presupuestos Generales del Estado-, el IAE y el impuesto de circulación. Algunas tasas municipales suben, como la actuación de la grúa o el aparcamiento de la zona azul y otras bajan, como la del alcantarillado, que a partir de ahora se calculará en función del consumo. El resultado es, según Maragall, un incremento global de la fiscalidad municipal del 1,16%. La oposición criticó ayer las ordenanzas por considerarlas "conformistas y conservadoras", en opinión de CiU, por no acometer una reducción de tasas e impuestos. El PP indicó que Barcelona se puede permitir rebajar la presión fiscal en los impuestos del IBI e IAE, para asimilarlos a los de otras ciudades españolas.

En el pleno de ayer, CiU se quedó sola pidiendo la reprobación del primer teniente de alcalde, Xavier Casas, y de la responsable de Movilidad, Carme San Miguel, por las consecuencias de las inundaciones que sufrió Barcelona el 3 y el 14 de septiembre. El equipo de gobierno, lejos de admitir la reprobación, defendió vehementemente tanto la actuación de los responsables municipales como los de Barcelona Regional.

Al finalizar el pleno, el alcalde pidió al nuevo Gobierno de la Generalitat "sensibilidad" y "empuje" a la hora de colaborar con el Ayuntamiento en todo aquello que afecte a Barcelona. Especialmente para abordar la configuración de "un nuevo orden metropolitano".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de octubre de 1999

Más información

  • CiU se queda sola pidiendo la reprobación de Xavier Casas por las inundaciones de Cerdà