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La ONU prepara el retorno a Timor de más de 200.000 refugiados

La ONU comenzará esta semana a repatriar a las decenas de miles de refugiados de Timor Oriental que se encuentran hacinados en campos de acogida levantados en la parte occidental de la isla. "Si todo sale bien, el primer vuelo saldrá el miércoles", adelantó ayer desde Kupang, capital de Timor Occidental, Fernando del Mundo, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Se calcula que hay unos 230.000 huidos de las destrucción sufrida por la antigua colonia portuguesa.

La inmediata repatriación cuenta con la aprobación de un destacado dirigente integracionista. "Nos parece muy bien este plan", dijo Basilio Araújo, que fuera portavoz de los grupos proindonesios antes del referéndum del 30 de agosto. "Pero pedimos a los independentistas que también ayuden a los integracionistas a volver a Timor Oriental".La repatriación fue acordada durante el fin de semana por el gobernador de Timor Occidental, el Ejército de Indonesia y las Naciones Unidas, y sigue a una intensa presión de Estados Unidos para que los refugiados sean devueltos a sus casas. Algunos de los campos en que están acogidos en Timor Occidental se hallan controlados por las milicias, que, tras destruir Timor Oriental, buscaron refugio en la parte indonesia de la isla, una vez que el 20 de septiembre llegaron los soldados de la fuerza internacional avalada por la ONU.

"Lo ideal sería que estuvieran de vuelta antes de que dentro de unas semanas comience la temporada de lluvias", dijo Del Mundo. "Es gente que vive con una economía de autosuficiencia: en los meses de lluvia planta para el resto del año. Si dejan pasar el momento necesitarán ayuda el resto del año".

El ACNUR piensa empezar mañana la operación de repatriación con el retorno de 100 refugiados desde Kupang y luego con vuelos diarios, que serán incrementados con un amplio despliegue de aviones y barcos.

Sobre el terreno, mientras, prosiguen las operaciones de control por parte de la fuerza multinacional (Interfet), a la que Japón ha ofrecido 100 millones de dólares (unos 15.500 millones de pesetas), la mitad de su presupuesto.

El domingo, un grupo de soldados de la Interfet intentó desarmar a una partida de las Falintil, la guerrilla antiindonesia dirigida por el recién liberado Xanana Gusmão. Los guerrilleros se negaron a entregar sus armas y los soldados renunciaron a arrancárselas. Gusmão anunció ayer en Lisboa que sus hombres nunca entregarán las armas a los soldados y que deberían ser vistos "como un Ejército de liberación, y no como una banda de bandidos". El jefe de la fuerza multinacional ha pedido a la guerrilla que entregue las armas y coopere con sus soldados. "Si Interfet quiere negociar tiene que hacerlo conmigo", subrayó Gusmão.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de octubre de 1999

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