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50º ANIVERSARIO

Modelos, monjes, revolucionarios... en un desfile muy patriótico

Después del espectacular desfile militar llegó el civil: modelos, patinadores, monjes budistas, revolucionarios, vacas de plástico y gentes disfrazadas de plátanos sonrientes... Una enorme troupe de casi 140.000 ciudadanos que representaban -y para ello fueron escogidos con mimo- a la nueva sociedad. Desfilaron todos delante del presidente Jiang Zemin encaramados en 91 carrozas que representaban alguna de las escenas más sobresalientes de esta China que cumple 50 años.Muchas de las carrozas iban adornadas con lemas nacidos de la vieja propaganda: "Un nacimiento es un buen y feliz nacimiento" o "la ciencia y la tecnología son las principales fuerzas de producción...". En mitad de ese gran desfile multicolor aparecieron tres retratos gigantescos con los rostros de los grandes iconos de la revolución: Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin, convertido ya en un igual; todos ellos vestidos con chaqueta y corbata, a la moda occidental.

Son las tres fases en la construcción del nuevo país, según el desfile que recorrió ayer la plaza de Tiananmen: en la primera aparece Mao con su lucha por establecer una sociedad revolucionaria; una segunda con las reformas de Deng y la introducción del primer mercado de valores, y la tercera con un mundo de avances tecnológicos, con aulas repletas de ordenadores y un transbordador espacial.

Un país, dos sistemas

Pero no todo fueron alegorías. También hubo política sin rodeos. Una de las carrozas representaba a Taiwan. Sus lemas decían: "El problema de Taiwan no puede ser pospuesto de manera indefinida". "Reunificación pacífica: un país, dos sistemas". Esta carroza con forma de barco arrancó los aplausos de los invitados que se congregaron en la trubuna; todos ellos cuidadosamente seleccionados entre el más alto funcionarado y los veteranos de guerra.Como contrapunto, una de las carrozas pasó repleta de parejas de recién casados, vestidos con sus ropas nupciales; otra iba con un grupo de modelos enfundadas en trajes tradicionales chinos. Ciclistas, patinadores vestidos con camisetas verdes y amarillas fluorescentes dieron una nota de simpatía al desfile civil.

Otras carrozas representaban escenas pintorescas: un grupo de médicos examinando con devoción a un supuesto paciente, que parecía representar las bondades del sistema sanitario de China; u otra de mujeres con bata blanca simulando un trabajo de laboratorio en medio de un mar de computadores. El retrato del presidente Zemin cruzó la plaza de Tiananmen rodeado de la representación de todas las minorías étnicas del país, incluidos 12monjes tibetanos, región ocupada por la fuerza por China en 1950, acto de fuerza nunca reconocido por la comunidad internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1999