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Obiang, enfermo de cáncer, recibe tratamiento en EE UU

La compañía norteamericana Mobil Oil sufraga los gastos del presidente de Guinea

Teodoro Obiang, el presidente de Guinea Ecuatorial, padece un cáncer de próstata y la multinacional petrolera Mobil Oil paga sus gastos médicos. Este gigante abona además otras muchas facturas del séquito presidencial, incluidas sus compras, en EEUU y Canadá. Este aparente desvío de fondos públicos resulta posible porque los cuantiosos ingresos petroleros de la ex colonia española -se llama ya a Guinea el Kuwait de África- se gestionan con total opacidad.

Art Green, el presidente de Mobil en Guinea Ecuatorial, no se debió sorprender demasiado cuando, el 25 de agosto, recibió una carta urgente de su interlocutor habitual en el Gobierno de Malabo, Cristóbal Mañana Elá Nchama, ministro de Minas y Energía. No era la primera vez que Mañana le mandaba ese tipo de misivas.En ella le anunciaba que Obiang y una veintena de acompañantes viajarían por Canadá y EE UU durante casi un mes, del 5 de septiembre hasta el 2 de octubre. Le solicitaba a continuación, según el documento al que ha tenido acceso EL PAÍS, "su acostumbrada colaboración en el sentido de que Mobil GE se haga cargo de los gastos de hotel, vehículos y cualesquier otro gasto relacionado a situaciones imprevistas durante la permanencia de la Comitiva Presidencial en cada una de las zonas aludidas (...)". En el lenguaje de las autoridades ecuatoguineanas los gastos vinculados a "situaciones imprevistas" son las compras.

Entre las zonas figuraba, además de varias ciudades canadienses y de Nueva York, donde ha participado en la Asamblea General de la ONU, Rochester, a donde el presidente viajó solo. En Rochester (Minnesota) se encuentra la célebre Clínica Mayo, reputada por su tratamiento del cáncer, donde Obiang se sometió, por segunda vez este año -la primera fue en abril- y durante varios días a un examen y a cuidados médicos.

"He aprovechado mi estancia aquí [en EE UU], me he sometido a revisiones médicas y, prácticamente, me ha salido todo negativo", declaró Obiang, de 57 años, a la agencia Efe. Reconoció así, por primera vez, que tenía algún problema de salud aunque negó que padeciese cáncer. Sus estancias en Rochester sólo se explican, sin embargo, según una fuente conocedora del estado de salud del presidente, porque padece un cáncer de próstata en estado avanzado por el que está siendo tratado con, entre otros medicamentos, estrógenos. La creciente delgadez del presidente es achacable a su enfermedad.

Al sufragar los gastos presidenciales Mobil Oil, que no contestó a los mensajes que le envió este periódico, no es especialmente generosa. Se limita a anticipar a las autoridades ecuatoguineanas el dinero que les abona por la explotación de su petróleo en la concesión offshore de Zafiro, al noroeste de la isla de Bioko, de donde extrae ahora unos 90.000 barriles diarios. Se prevé que de aquí al 2010 la extracción se multiplique por diez. Desde finales de 1996 Guinea Ecuatorial está experimentado un cambio radical gracias al oro negro. Prueba de ello es su espectacular crecimiento económico que fue del 37% del producto interior bruto en 1996 y del 50% en 1997, el más alto del mundo.

Pero el maná del petróleo no llega a todos sus ciudadanos aunque en Malabo y en Bata el parque automovilístico se incremente rápidamente y las infraestructuras empiecen a mejorar. "El 80% de los ingresos que genera son acaparados por un 5%" de sus 450.000 habitantes "que son todos familiares de Obiang", afirma un funcionario de Naciones Unidas que vivió una temporada en Malabo. Los adversarios del régimen no pueden, además, según la oposición, ser contratados por las empresas petroleras que ofrecen sueldos de hasta ocho veces superiores al salario mínimo (13.700 pesetas) aunque la agencia de colocación (Apegesa) percibe una fuerte comisión.

Expertos independientes calculan que, antes de la subida del precio del petróleo, el crudo proporcionaba ya a los responsables guineanos unos ingresos anuales de 32.000 millones de pesetas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) los estimaba, por su parte, en al menos 20.700 millones. El régimen de Malabo, reacio a dar cifras oficiales, no facilita estadísticas de producción por tratarse de un dato "reservado", y ni siquiera incluye en el presupuesto una partida de ingresos procedente del petróleo.

El FMI y el Banco Mundial (BM) criticaron con dureza en mayo la falta de transparencia con la que se gestionan los recursos del petróleo, el descontrol del gasto público y los anticipos que el Gobierno pide a Mobil para, por ejemplo, viajes oficiales.

Para tratar de satisfacer a ambas instituciones e "instaurar una gran transparencia", Obiang creó el mes pasado un comité de seguimiento de las actividades petroleras. El órgano lo encabeza Rosendo Otogo, primo del presidente, al que secunda el secretario de Estado de Hidrocarburos, Gabriel Obiang Lima, hijo del jefe del Estado. Es harto dudoso que, con esta composición, FMI y BM se den por satisfechos.

"El petróleo es una maldición para Guinea", afirma el dirigente socialdemócrata Plácido Micó, que ha sido detenido seis días este mes. Lo es, prosigue, no sólo porque unos pocos se adueñan de sus réditos sino "porque ha disparado la corrupción". Además, el régimen necesita menos la cooperación extranjera y es, en consecuencia, todavía menos receptivo ante las presiones exteriores para que se democratice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de septiembre de 1999