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Chile se queja de la prisa con que Madrid tramitó la extradición de Pinochet

ENVIADO ESPECIALEl canciller chileno, Juan Gabriel Valdés, volvió a criticar ayer con aspereza la conducta del Gobierno español en el caso Pinochet, a pesar del acuerdo al que llegó el pasado martes con su homólogo español, Abel Matutes, para rebajar el tono de sus declaraciones y evitar una escalada del conflicto. Valdés critica ahora la rapidez con la que el Gobierno español tramitó, en noviembre del año pasado, la solicitud de extradición del ex dictador y el que lo hiciera, además, sin informar a las autoridades chilenas de sus intenciones.

Cuando la petición de extradición del juez se tramita "en una tarde o en una mañana", en vez de tardar tres o cuatro semanas como es habitual, "se está indicando un tipo de voluntad política muy especial", afirmó Juan Gabriel Valdés, quien rechazó que el Gobierno español se hubiera limitado al cumplimiento escrupuloso de la ley. "Nos hubiera gustado", subrayó el canciller chileno, "que [las autoridades españolas] hubieran tenido la deferencia de informarnos lo que pensaban hacer".El canciller chileno, que pronunció una conferencia en la America's Society, criticó la actitud de España durante todo el proceso desatado tras la detención del ex dictador Augusto Pinochet en Londres, hace ya un año. A su juicio, la posición española implica "una indiferencia absoluta hacia el derecho de Chile a conducir su transición."

Cuestión de tonos

Respecto al reciente acuerdo -alcanzado en la sede de la ONU en Nueva York entre Matutes y Valdés- de bajar el diapasón de las declaraciones respectivas para no amplificar aún más un conflicto que está tensando mucho las relaciones de los dos países, el canciller chileno puntualizó: "A mí me parece que decir eso no es subir el tono del conflicto, sino mantener lo dicho". "Vamos a seguir manteniendo las opiniones que tenemos", advirtió Valdés.

Un portavoz del Ministerio español de Exteriores señaló, por su parte, que la actuación del Gobierno español en el proceso de extradición de Augusto Pinochet se limitó al cumplimiento riguroso de la ley y recordó las fechas: "La orden de detención formulada por el juez Baltasar Garzón a través de Interpol se efectuó el 16 de octubre. El Gobierno desconocía dicha iniciativa judicial y, desde el primer momento, se puso en contacto con la diplomacia chilena. El Gobierno tramitó, el 6 de noviembre de 1998, la petición de extradición, una vez que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el 5 de noviembre, convirtió en firme la petición del juez Garzón contra la que había presentado recurso el ministerio fiscal".

Dicho portavoz agregó que no hay ningún precedente de retraso en la tramitación de extradiciones y recordó que, en el caso de un etarra residente en Venezuela por acuerdo entre los dos gobiernos, cuya extradición solicitó el juez de la Audiencia Navcional Carlos Bueren en noviembre de 1991, se dio le dio trámite en una semana, tras debatirse por el Consejo de Ministros.

El canciller chileno no ahorró tampoco críticas al magistrado que desató el caso Pinochet con su orden de detención para el ex dictador. Valdés calificó al juez Baltasar Garzón de "justiciero internacional" y de "combinar las tareas políticas con las judiciales".

Transición

Además, Valdés cargó también contra los sectores de la opinión pública española que ven en la actitud del Gobierno de Chile una defensa de la impunidad de Pinochet. "Los que nos recomendaron un proceso de transición pacífica se erigen ahora en jueces de nuestra transición", se quejó.

Respecto a si el futuro de los empresarios españoles en el país andino podría verse afectado por la frialdad que preside en estos momentos las relaciones entre España y Chile, Juan Gabriel Valdés dijo que los propios interesados querrían que los dos países tuvieran "unas relaciones excelentes, lo que no es posible en este caso". Sin embargo agregó, para tranquilizarlos, que "Chile no va a a desconocer los acuerdos que existan con los empresarios españoles".

Por su parte, Abel Matutes no quiso contestar a las declaraciones de su homólogo chileno. "No es mi intención alimentar una polémica que debe concluir", dijo el titular español de Exteriores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 1999

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