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LA SUBIDA DE LAS PENSIONES

La polémica que disparó la carrera electoral

El ministro de Trabajo, Manuel Pimentel, tenía el propósito de mejorar las pensiones mínimas por encima del IPC en la renovación del Pacto de Toledo, cuya vigencia concluye en diciembre del 2000, por lo que tendría efecto en los años siguientes. Lo dijo en Santander el pasado 20 de julio, pero sus declaraciones fueron un detonante para que el PSOE e IU acusasen al Gobierno de utilizar la subida de esas prestaciones como "arma electoral", y para recordar al PP que había votado reiteradamente en contra de sus propuestas reclamando esa mejora.El PSOE empezó a plantear una subida de 2.000 pesetas mensuales a raíz de que la Junta de Andalucía aplicase para 1999 una subida del 3,6% de las pensiones no contributivas frente al 1,8% del resto de España. Una medida criticada por el PP con los mismos argumentos de electoralismo, a la vista de que el presidente andaluz debe convocar los comicios autonómicos antes de final de año, y recurrida por el Gobierno central ante el Tribunal Constitucional alegando que la subida de las pensiones no es competencia autonómica. Además, desde el PP y el Ejecutivo se acusó al Gobierno socialista andaluz de "romper la caja única de la Seguridad Social" y de "quebrar la igualdad entre los pensionistas de toda España".

Cinco días después del rifirrafe, el Tribunal Constitucional levantó la suspensión de la subida de las pensiones en Andalucía. Aunque el fallo sobre el fondo del asunto está pendiente, el auto del tribunal provocó que otras comunidades autónomas (Baleares, Canarias y Galicia) anunciasen que iban a seguir los pasos de Andalucía. Jordi Pujol, en Cataluña, aplicó directamente una subida del 1,3%, una decisión tachada también de electoralista por el Gobierno central, ya que se tomó a apenas dos meses de las elecciones catalanas, previstas para el 17 de octubre.

Avalancha de anuncios

Esa avalancha de anuncios, las nuevas críticas del PSOE y la medida de la Generalitat dejaron claro que las pensiones mínimas, con tres millones de beneficiarios, pasaban a convertirse en argumento electoral clave y los populares decidieron no quedar fuera de juego. Así que el Gobierno y el partido anularon el mensaje, repetido hasta la saciedad a lo largo de julio y los primeros días de agosto, de que "las pensiones mínimas subirían en el 2000 lo mismo que la inflación, el 2%".

En plenas vacaciones, el Gobierno anunció que las pensiones "sí se van a mejorar", y convocó a CCOO y UGT el 1 de septiembre para retomar el debate sobre los Presupuestos del 2000 y para discutir la demanda sindical presentada el 27 de julio sobre una mejora de las pensiones mínimas, y que obtuvo en su momento una negativa del Ejecutivo. El día 1 se empezó a gestar el pacto cerrado ayer. Paralelamente el Parlamento ha tomado la decisión unánime de adelantar la reunión del Pacto de Toledo. Todo apunta a que la próxima semana se reunirán los partidos firmantes, los mismos que hace cuatro años acordaron sacar las pensiones de la contienda electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de septiembre de 1999