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La Constituyente interviene el Congreso y aprueba el viaje de Chávez a Panamá

ENVIADO ESPECIALLa Asamblea Nacional Constituyente (ANC) asumió en la madrugada de hoy todas las funciones del Congreso, aprobó el viaje del presidente Hugo Chávez a Panamá y argumentó que el decreto de emergencia legislativa aprobado la semana pasada ha sido ampliado, hasta reducir a cero las atribuciones del Parlamento saliente, porque su Comisión Delegada desconoce la autoridad de la Asamblea y "no cumple con sus obligaciones". Seguirá vigente, precisaron, hasta que las cumpla. Uno de sus escasos cometidos es la autorización de los viajes presidenciales al extranjeros.

La Comisión Delegada del Congreso, controlada por los partidos tradicionales, debía haber autorizado la asistencia de Chávez, a la investidura presidencial de Mireya Moscoso, mañana, y abordar la aprobación de los créditos adicionales solicitados por el Ejecutivo. No lo hizo por considerar que hacerlo significaba refrendar un decreto que ya había arrebatado al moribundo sus competencias esenciales."Técnicamente el Congreso no existe. No tiene competencias. Estamos ante una dictadura", denunció el senador Timoteo Zambrano, secretario provisional del partido Acción Democrática (AD). No todos sostienen que Venezuela transita por la vulneración del Estado de Derecho. "Todo parece que está marchando constitucionalmente a pesar de lo que dice la prensa en Estados Unidos", declararon por la tarde, para sorpresa e irritación de la oposición, dos parlamentarios enviados a Venezuela por el Congreso de Estados Unidos. Y mientras el presidente de la Cámara de Diputados, Henrique Capriles, advertía contra una guerra civil, el presidente de la Asamblea, Luis Miquilena, sonreía en los pasillos del Palacio Legislativo al conocer las coincidentes declaraciones de Cass Ballanger, republicano, y William Delahunt, demócrata. Los dos examinan el curso del proceso de cambios abordado por Chávez. [La Casa Blanca, no obstante, se apresuró a precisar que el Gobierno de EEUU "observa con preocupación creciente" los acontecimientos en Venezuela, indicó el portavoz del Departamento de Estado, James Foley, informa Efe].

Un editorial del diario The New York Times, reprochando al comandante una excesiva acumulación de poderes, había sido respondido duramente días atrás por el Gobierno, que se acogió al derecho de rectificación. Los partidos responden que en tanto continúa el enfrentamiento político y el Parlamento se sienta vejado no avalarán los asuntos enviados a su consideración por el Ejecutivo. El democristiano Capriles, en quien portavoces opositores observan demasiada ambigüedad, presentó un recurso de nulidad contra el decreto de emergencia legislativa que limitó sustancialmente las funciones del Congreso, y pidió una pronta resolución al Supremo. "Es el momento de saber si en Venezuela, hay o no Corte Suprema de Justicia", explicó. "La crisis institucional es grande en Venezuela. Estamos, según dice el propio presidente [Chávez], a un paso de una guerra civil". Vertiginoso el ritmo de reuniones y consultas entre la clase política y el episcopado, los delegados del Congreso norteamericano acudieron a Venezuela atraídos por el ruido causado por las súbitas transformaciones acometidas por la Asamblea Nacional Constituyente, nada condescendiente con un Congreso que se había sometido dócilmente tras la abrumadora derrota de sus representantes en las elecciones constituyentes del pasado 25 de julio. Decidió sublevarse, sin embargo, y convocar a plenaria, al escuchar que la dimisionaria presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Cecilia Sosa, calificaba de cobardes y traidores a diputados y senadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 1999

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