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Cinco encapuchados roban a punta de metralleta 537 millones en divisas en el aeropuerto de Málaga

En menos de cinco minutos, entre las ocho y diez y las ocho y cuarto de la mañana de ayer, cinco encapuchados armados con metralletas y otras armas automáticas perturbaron la calma habitual de la terminal de carga del aeropuerto de Málaga y se esfumaron con 537 millones en divisas y una partida de diamantes. El asalto se produjo cuando dos vigilantes de la compañía Ausysegur facturaban la carga para Francfort (Alemania) y Zúrich (Suiza) en presencia de otro de Prosegur. Hubo dos disparos, pero sólo resultó herido uno de los guardias, que fue golpeado con la culata de un revólver.

A las ocho en punto de la mañana, un furgón blindado de Ausysegur llegó a la última de las cinco naves de la terminal de carga para facturar las once sacas que llevaba. Contenían 537 millones en divisas y una partida de diamantes. El dinero debía viajar a Zúrich y los diamantes a Francfort.Los tres empleados de la empresa de seguridad procedieron como de costumbre: el conductor permaneció en el furgón y los otros dos bajaron. Uno se quedó custodiando la carga con un guardia jurado del aeropuerto, de la empresa Prosegur, y otro se encaminó hacia las oficinas para rellenar los formularios.

A las ocho y diez, cuando acababa de concluir el pesaje, llegó a la terminal una furgoneta con un letrero de un vivero de plantas de Marbella. Se colocó junto al vehículo blindado y saltaron al suelo cinco encapuchados con metralletas y otras armas automáticas. Lanzaron dos tiros al aire, desarmaron al guardia de Prosegur y golpearon en la cabeza con la culata de un arma a uno de Ausysegur, Emilio M. N., que precisó de siete puntos de sutura. En menos de cinco minutos cargaron las sacas en su furgoneta y salieron como el humo.

El conductor del furgón blindado permaneció en su asiento todo el tiempo, porque así lo prescriben las normas de estas empresas. El único que intentó hacer algo fue el compañero que había entrado en las oficinas a cumplimentar los impresos del transporte, Antonio G. A.

Al salir, vio a los otros dos vigilantes en el suelo y disparó para tratar de alcanzar la furgoneta que huía, pero no dio en el blanco porque los atracadores estaban ya a más de 70 metros de él.

El grupo de Atracos de la Policía Judicial de Málaga, que llegó al lugar de los hechos inmediatamente después, localizó la furgoneta a unos 500 metros del lugar del robo, junto al apeadero del tren de cercanías.

Los investigadores piensan que los atracadores cruzaron la vía a pie con las sacas y huyeron en un vehículo que tenían esperando al otro lado, posiblemente con un conductor preparado.

La furgoneta fue trasladada a la Comisaría Provincial de Málaga para su examen en busca de pistas. Dentro se encontró uno de los dos revólveres que la banda arrebató a los vigilantes. El segundo desapareció. Los dueños de la furgoneta aparecieron al poco tiempo. Eran los propietarios de un vivero de Marbella, que la echaron en falta cuando, a primera hora de ayer, fueron a abrir su negocio.

Tanto Ausysegur como Prosegur rechazaron ayer cualquier responsabilidad. La empresa dueña del furgón blindado sostiene que el robo se produjo cuando ya los vigilantes del aeropuerto se habían hecho cargo de las sacas para llevarlas a la cámara acorazada, y que su empleado solamente intervino "para auxiliar a un compañero de otra empresa".

Prosegur, por su parte, emitió un comunicado en el que recordaba que su contrato con el aeropuerto la exime de responsabilidad en este tipo de incidentes, y explicaba que, en el momento del robo, el dinero "no había sido recepcionado ni formal ni materialmente". Del dinero y las joyas robadas se sabe poco. A primera hora se dijo que procedían de alguna entidad bancaria, pero la Subdelegación del Gobierno en Málaga no ha confirmado este extremo.

El valor de la partida de diamantes tampoco ha trascendido, aunque fuentes policiales aseguran que es "bastante inferior al de las divisas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 1999

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