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La mayoría de los nuevos jueces ha estudiado euskera en la Escuela Judicial El juzgado de Eibar cerró la lista de preferencias

VIENE DE LA PÁGINA 1 La últimas oposiciones a la carrera judicial fueron aprobadas por 167 aspirantes. A finales de julio los nuevos jueces, ya formados en la Escuela de Barcelona, recibieron sus despachos y en septiembre tomarán posesión de los destinos elegidos. Los 167 opositores disponían del mismo número de plazas en toda España y las fueron eligiendo según la nota lograda en los 11 meses que ha durado su formación. Las comunidades autónomas no ofrecen en esta bolsa todas las plazas disponibles en su territorio, sino sólo las que el Consejo General del Poder Judicial estima más conveniente cubrir. Siete de esas vacantes correspondían a juzgados radicados en municipios de Euskadi: el de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Bergara, el 1 de Gernika, el 2 de Irún, el 1 de Azpeitia, el de Balmaseda, el 2 de Eibar y el 3 de Tolosa. Cualquier destino Fuentes judiciales aseguran que los candidatos vascos podían haber elegido cualquier destino lejos de Euskadi gracias a las buenas notas obtenidas. Se da, además, la circunstancia de que son mujeres las cinco opositoras que han escogido el País Vasco. Los otros dos nuevos jueces nacidos en Euskadi han preferido destinos más alejados de la comunidad autónoma. Los únicos juzgados radicados en el País Vasco que no han sido escogidos por jueces de Euskadi son los de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Tolosa y el 2 de Eibar, que cerró la lista de preferencias de los 167 candidatos. El juzgado 3 de Tolosa volvía a repetir en la lista después de que el año pasado también estuviera presente. En 1998, se le asignó a una candidata con el quinto mejor expediente de la promoción. La aspirante optó por la vacante guipuzcoana y la abandonó un día después de tomar posesión de su cargo. Fue el tiempo que tardó en recibir las cartas de varios ayuntamientos de la comarca criticándole su elección por desconocer el euskera. Desde entonces, el puesto ha sido ocupado por jueces profesionales que han pasado por el puesto de manera interina. La normalización lingüística ha generado una crisis en la Justicia vasca y tensiones entre jueces y magistrados. La exigencia a finales de 1997 y comienzos del año pasado de un grupo de abogados de celebrar juicios con magistrados vascoparlantes ha mantenido en tensión a los jueces que defienden la tesis de que el uso de traductores no dificulta la justicia y que se está dando un proceso de formación lingüistica entre los funcionarios. Nivel medio El último episodio de esta campaña de presión se vivió en febrero de este año cuando aparecieron carteles contra seis jueces en San Sebastián en los que se les calificaba de "enemigos" del euskera. Este ataque llevó al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco a pedir al Gobierno de Vitoria protección y un plan de seguridad personal para los magistrados amenazados. Cinco de los siete jueces surgidos en la última promoción han recibido clases de euskera durante su etapa formativa en la Escuela Judicial de Barcelona. Al menos dos de los nuevos jueces hablan euskera de forma regular, mientras que otros cuatro lo hacen mal, según reconocieron al entrar en la Escuela y exponer sus conocimientos generales de idiomas. En esta línea, tres de ellos aseguraron que escriben "regular" en euskera y otros tres que lo hacen "mal"; tres leen de forma "regular" y tres "mal", y uno es capaz de traducir "bien" del euskera al castellano, dos "regular" y tres "mal". En la anterior promoción, tres de los nueve aspirantes vascos eran euskaldunes, pero esta circunstancia no les animó para solicitar una plaza en Euskadi y se decantaron por lugares en otras comunidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de agosto de 1999