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Silvio Rodríguez y Aute arrullan con su música una noche estrellada

Los dos cantautores inician una gira por 10 ciudades españolas

Cerca de 12.000 personas, con abrumadora mayoría juvenil, abarrotaron el miércoles el campo de fútbol de la localidad murciana de Ceutí para asistir al concierto de Silvio Rodríguez y Luis Eduardo Aute. La gira comenzó en Cuba hace 15 días y terminará en Filipinas el próximo enero. Posteriormente llevarán su espectáculo por varios países de Latinoamérica. En España, cantarán en 10 ciudades durante este verano.

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Ceutí (7.000 habitantes) dista 20 kilómetros de Murcia; su riqueza se basa en la industria conservera y en el talante de sus gentes. Está rodeado de suaves y extrañas colinas que a la hora del crepúsculo semejan un paisaje lunar. Los iniciados saben que en Ceutí ocurren atardeceres mágicos. También lo sabían muchos de los viajeros que llegaron allí a pasar el día del eclipse y celebrar posteriormente los amores de la luna y el sol acudiendo a un concierto que también fue mágico y gozoso.El espectáculo comenzaba a las 11 de la noche, pero hubo de retrasarse más de media hora porque no cesaban de entrar al recinto oleadas de gente serena con cuerpo de jota y alma de poema. Aute abrió fuego parapetado tras su guitarra y saludando en estos términos: "Quiero felicitarnos a todos por haber sobrevivido al fin del mundo". La multitud miró al cielo, que a esa hora lucía esplendoroso. La luna no acudió, cansada de tanto ajetreo matutino, pero las estrellas se vistieron de fiesta. Y en cuanto el artista empezó a entonar De alguna manera, el silencio sonoro se apoderaró del estadio hasta que terminó el espectáculo, a las 2,30 de la madrugada. Silvio y Aute grabaron en 1993 un disco que ya es un clásico en la canción de autor,

Mano a mano.

En aquella ocasión sólo ofrecieron una actuación conjunta en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid. La gira quedó pospuesta por compromisos previos de ambos. Seis años después, se lo han montado guapo y a su gusto con una gira que se inició en casa de Silvio, en el teatro Carlos Marx, de La Habana, y pasará por la capital de Filipinas, lugar de nacimiento de Aute.Estuvieron dudando entre varios nombres para denominar la gira. Al fin, quedó el más sencillo, a la par que obvio: 2. Silvio Rodríguez justifica ese lacónico guarismo: "Dos es lo contrario de la soledad". Aute estuvo tentado de poner un nombre muy cinematográfico, Dos en la carretera, pero no cuajó la idea. Él mismo se opuso con esta frase: "Tengo demasiado respeto y demasiado cariño a Stanley Donen para piratearle un título de esa categoría". Total, que los dos mosqueteros, se pusieron en ruta con un repertorio clásico cuajado de guiños novedosos y sin abusar de dúos escénicos. Se coaligaron para cantar al alimón Dentro, Pequeña serenata diurna, Rabo de nube, Sin tu latido. En los bises (que pudieron haber durado toda la noche si se dejan llevar por el clamor del público) estuvieron juntos en Unicornio y Albanta.Han hecho una simbiosis con sus respectivos músicos. El resultado es soberbio: una potente y exquisita banda de ocho instrumentistas de lujo cubanos y españoles: todos ellos estuvieron estelares la noche del eclipse. La conjución de ganas y magia hizo que el sonido y las luces se comportaran también a la altura de los artistas y de la guapa multitud. En ningún momento tuvo que intervenir el eficaz y respetuoso servicio de seguridad, ni siquiera en los alrededores de dos inmesas barras donde se despacharon bebidas sin cesar y sin alborotos.

Silvio y Aute van directo al corazón y a los jardines interiores. Por lo que se está comprobando, las nuevas generaciones son muy sensibles a esa onda ética y estética y la están convirtiendo en suya.Un chaval que estaba en primera fila gritó en pleno éxtasis: "Aute, me estás matando con esas canciones, pero me gusta". Al terminar el concierto, una pareja les llevó al camerino un regalo con misiva epistolar. El regalo eran dos calcetines convertidos en marionetas-manopla. En la misiva de la chica, Ana, se decía: "Supongo que mi afición a vuestra música es culpa de mis padres, que desde la cuna ya ponían vuestros discos, y por eso os asocio a mis azares desde bien pequeña".

De los temas más coreados de Aute en la noche, seguramente La belleza y Hemingway delira se llevan la palma. De Silvio, Rosana y Sin hijo ni árbol ni libro ("Apiádense del hombre que no tuvo ni hijos, ni árbol, ni libros").

La canción Casiopea, también de Silvio, provocó más magia: la lluvia de estrellas ("lágrimas de San Lorenzo") de ayer y hoy está producida por astros que se dirigen a Casiopea. El cielo está que rompe con la pana Mañana recalan en Vigo. Después en Coruña, Santander, Gijón, Madrid, San Sebastián, Barcelona y Sevilla. Lo de Manila en enero va a llevar también esta borrachera de elegancia hasta el Extremo Oriente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de agosto de 1999