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El Congreso Mundial Judío rechaza la decisión de Portugal sobre el oro nazi

El director ejecutivo del Congreso Mundial Judío (CMJ), Elan Steinberg, calificó ayer el informe de la comisión portuguesa sobre el oro nazi, hecho público el miércoles, como "un blanqueamiento del régimen salazarista y una traición del pueblo de Portugal". La citada comisión, presidida por Mario Soares, sostiene que las autoridades de Lisboa recibieron durante la Segunda Guerra Mundial "oro alemán como contrapartida de un comercio legítimo conocido y aceptado por los aliados" -que "no tuvieron conocimiento de su procedencia hasta 1944"-, y rechaza "cualquier indemnización" a las víctimas del holocausto.Steinberg califica de "incomprensible" que el Gobierno democrático de Lisboa se empeñe en defender el régimen salazarista "cuando existen millares de documentos que prueban la recepción por Portugal de toneladas de oro saqueadas por los nazis a los países ocupados". El responsable del CMJ explica que "sería triste que el blanqueamiento del régimen salazarista se convirtiese en el legado final de Mario Soares" y anuncia que el CMJ divulgará su propio informe sobre el caso.

La secretaria general de la Coordinación Intercomunitaria contra el Antisemitismo y la Difamación (CICAD), Brigitte Sion, considera "escandalosa" la imagen ofrecida en el informe "para todos aquellos que pagaron con su vida o que sufrieron las medidas de Salazar" y lo califica de lamentable, especialmente "para los portugueses de hoy que les gustaría conocer la verdad sobre su historia".

Por su parte, el historiador portugués, Antonio Louça, considera "inexplicable que un informe de interés público haya permanecido varios meses en un cajón a la espera de una oportunidad política para divulgarlo en plena temporada estival, con el objetivo de pasar lo más desapercibido posible". A juicio de Louça, era de conocimiento público que el régimen nazi comenzó la guerra "con las arcas vacías" y, posteriormente, se lanzó "al saqueo sistemático en todos los países ocupados" para "hacer frente a las transacciones comerciales con los países supuestamente neutrales a través del Banco Nacional Suizo".

Una fuente nada sospechosa

El informe portugués sostiene que el oro alemán "procedía de una fuente en aquel momento nada sospechosa -como el Banco Nacional de Suiza- con la cual el Banco de Portugal mantenía relaciones de confianza y cuya responsabilidad tácita era, por ese motivo, la de confirmar el origen y la legitimidad del medio de pago internacional". El documento explica que Lisboa "interrumpió su recepción al ser avisada por los aliados en 1944" y restituyó en 1958 "cerca de cuatro toneladas de oro, identificado como holandés, a la Comisión Tripartita en un gesto de buena voluntad" y por las cuales Portugal fue debidamente compensado. El informe sostiene que "el Gobierno portugués de entonces no puede ser acusado de haber recibido, con conocimiento, oro saqueado por los nazis".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de agosto de 1999