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Reportaje:BIOLOGÍA - ESTRUCTURA MOLECULAR

Un estudio descubre que el 'ADN zurdo' sirve para 'editar' el mensaje de los genes

Éste es un cuento asombroso dos veces narrado. Cuando en 1979 los científicos vieron de verdad por primera vez la molécula de la vida, el ADN, no se trataba de la espiral curvilínea que Francis Crick y James D. Watson habían descubierto más de 25 años antes. Sus observaciones correspondían a una molécula que se curvaba hacia la derecha. Sin embargo, lo que reveló la cristalización de la molécula en 1979 fue una extraña y zigzagueante molécula espiral que giraba hacia la izquierda. Se denominó ADN zurdo, o ADN-Z, y los biólogos lo tacharon de casualidad, probablemente nada más que basura molecular. La investigación posterior demostró que la versión diestra era la corriente, y la historia y la industria de la biotecnología siguieron adelante.Pero Alexander Rich, biólogo molecular del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EEUU) que fue el primero en ver el ADN zurdo, nunca lo abandonó. Él y otros se devanaron los sesos durante años preguntándose si tendría algún papel en los procesos químicos de la vida, o si simplemente era un elemento artificial de laboratorio.

Ahora Rich y sus colegas han demostrado que el ADN-Z es más que una rareza. En la investigación descrita recientemente en la revista Science, descubrieron que la naturaleza elabora y utiliza un ADN zurdo, y puede que su papel a la hora de regular la química de la vida sea bastante importante. Richard R. Sinden, experto del A&M System Health Science Center, afirma: "Es interesante porque nos da una idea de una nueva forma de observar el ADN".

Inicialmente se creía que el ADN era simplemente pasivo, un código que leer. Pero ahora, con éste y otros ejemplos que se están estudiando, parece que el ADN es activo, y puede cambiar su propio mensaje escrito según se va leyendo. La forma del ADN, tanto si es diestro como zurdo, ayuda a determinar la forma en que se lee este mensaje.

La historia de su comportamiento es compleja. En la descripción clásica, el ADN es un libro de códigos, e indica a las células qué sustancias elaborar o portar en la vida diaria. Existe una molécula especializada, ARN polimerasa, que lee el código de ADN según va pasando por los segmentos del mismo. Esta molécula lectora transmite la información y comienza la creación de todas las importantes proteínas que el cuerpo puede utilizar para fines como construir células o quemar energía.

Rich y su equipo afirman que existe otra posibilidad. En algunos casos -quizá en menos del 10% de ellos, pero se desconoce la cifra- la lectura del ADN cambia la forma de éste. Relaja la cadena y le permite transformarse en la variante zurda.

Cuando eso ocurre entra en juego otra molécula. Según la teoría, esta molécula editora, ARN adenosina desaminasa, puede modificar la codificación del ADN según se va leyendo, y se siente muy atraída por el ADN zurdo. Cuando aparece la versión zurda, salta la molécula editora, se adhiere al ADN-Z, y altera el mensaje que se está leyendo. Como consecuencia, resulta que existe más de una forma de leer el mensaje del ADN, la forma normal y la forma editada.

Las proteínas producidas por células con ADN editado resultan importantes en la vida. Según Rich, una de ellas se utiliza como una de las principales moléculas receptoras del cerebro. Sin ella, los animales tienden a desarrollar epilepsia y muchas veces mueren. Otra molécula editada es un receptor de serotonina, la molécula cuyo nivel se aumenta mediante antidepresivos como el Prozac. La versión editada de la molécula proporciona una respuesta más tamizada a la serotonina y, por tanto, permite unas reacciones mezcladas, más afinadas, en vez de sólo las reacciones que se producen con la versión sin editar.

Esto también sugiere que el ADN-Z podría ser otro útil mecanismo en biotecnología. En términos prácticos, esto implica que los científicos que utilizan el ADN cuentan con otra herramienta para controlar lo que hace el ADN. © The New York Times.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de julio de 1999