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"Se me venía encima"

Villarejo de Salvanés

Anastasio García García, agricultor de Villarejo de Salvanés, se levantó en la madrugada de ayer, como cada día, dispuesto a pasar la mañana labrando sus tierras, situadas en las afueras del pueblo.A las 8.30, Anastasio se afanaba desbrozando unas cepas de vid. De pronto observó cómo, desde la lejanía, se acercaba lentamente un helicóptero de color rojo. "Venía como de Villamanrique", recordaba ayer tarde el agricultor, "y no iba muy alto. Yo, al principio, no le hice mucho caso".

A los pocos minutos se convirtió en testigo de excepción de un accidente que estuvo a punto de costarle la vida. "Yo estaba agachado desbrozando estas cepas", explicaba ayer sobre su terreno, "cuando noté que el helicóptero perdía altura bruscamente".

El ruido del motor del aparato se hizo más fuerte y más cercano. "Miré otra vez hacia arriba", cuenta Anastasio, "y lo vi dando vueltas sobre mi cabeza. Salí corriendo y parecía que seguía dando vueltas. Me tiré debajo de una cepa y oí el estruendo a menos de 50 metros de donde yo estaba. Miré y sólo vi polvo, se me salía el corazón".

Esperó un tiempo "prudencial, porque no sabía si el aparato explotaría después de estrellarse". Después se acercó para socorrer al piloto. "Cuando se pasó un poco el polvo, me aproximé con mi compañero y vimos al piloto atado en su asiento. Y muerto", relata.

Con el susto en el cuerpo, el agricultor Anastasio García fue el primero en alertar del suceso. "Salimos a la carretera mi compañero y yo y avisamos a un coche; luego llegó otra chica con otro coche y avisó por un teléfono móvil a la Guardia Civil". A las 11.30, tres horas después del accidente, todavía le temblaban la voz y las manos cuando recordaba los momentos previos al mortal impacto. Llegó a casa abatido por el recuerdo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de julio de 1999