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Sanidad prohíbe donar sangre durante un año a las personas que se hagan una perforación

Da igual en qué parte del cuerpo se haga el agujero. Tanto si es en la oreja, para ponerse el tradicional pendiente, como si es en cualquier otro sitio, para ponerse una anilla -el piercing-, la perforación será motivo suficiente para no poder donar sangre durante un año. Esta medida sólo debería tomarse cuando la manipulación se realizara con material no estéril, pero la imposibilidad por parte de los médicos de comprobar las condiciones en las que se hizo la operación hará que, en la práctica, cualquier perforación impida temporalmente ser donante. Curiosamente, hasta ayer, la ley no prohibía donar sangre después de haberse puesto una anilla en la ceja, el ombligo o el pezón, pero sí lo hacía después de haberse puesto un pendiente en "el lóbulo de la oreja".La orden del Ministerio de Sanidad publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado añade el piercing a la lista de causas para excluir a un posible donante durante un periodo de cuarentena. El mismo plazo de un año ya estaba vigente desde 1996 para las personas que se hubieran tatuado o se hubieran sometido a un tratamiento de acupuntura. También habrá que esperar un año para donar sangre después de una endoscopia, de sufrir un episodio de alergia a algún medicamento o de convivir con un enfermo de hepatitis B o C.

Otras formas de estética corporal como la escarificación (imprimir dibujos en la piel mediante cortes que dejan cicatrices con la forma deseada) o el branding (producir los adornos quemando la piel con metales candentes como se hace para marcar el ganado) no están en la lista de causas de exclusión temporal "porque consisten en algo cotidiano como la cicatrización de una herida y la curación de una quemadura", según Elena Moro, portavoz de la Comisión Nacional de Hematología.

Aunque la sangre de todos los donantes es analizada para detectar infecciones, los centros de extracción tienen la obligación de realizar un reconocimiento y una historia médica del posible donante antes de sacarle la sangre para garantizar tanto su seguridad como la del posible receptor, y descartar causas de riesgo para la salud de ambos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de julio de 1999