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Jon Kortazar condensa la poesía vasca contemporánea en cinco autores

Bernardo Atxaga, Joseba Sarrionaindia, Felipe Juaristi, Koldo Izaguirre y Tere Irastortza son los cinco poetas que Jon Kortazar ha seleccionado de su más vasta obra en euskera para la versión en castellano de La pluma y la tierra (Pramés), que presentó ayer en Bilbao. Los cinco "simbolizan" para el autor la poesía vasca entre 1978 y 1995. Pese a que, según Kortazar, "estamos en el tiempo de la novela", él sigue hallando en la poesía respuestas "a los problemas básicos de la modernidad".

Luma eta lurra (1997) incluía a 55 poetas. Para su versión en castellano Kortazar ha seleccionado sólo a cinco. "Están Bernardo Atxaga y Joseba Sarrionaindia porque creo que entre 1979 y 1981 ellos cambiaron los caminos de la poesía vasca con Etiopia y con Izuen gordelekuetan barrena, respectivamente. Y luego Felipe Juaristi, por señalar la vía simbolista o esteticista de la poesía. Está Koldo Izaguirre para resaltar la influencia de las vanguardias históricas y está Tere Irastortza para representar una poesía de la intensidad", explicó ayer Kortazar (Mundaka, 1955) en la presentación de la obra. "No es el día más feliz de mi vida, pero se le parece", afirmó el autor, encantado de haber encontrado una salida a aquel tomo en euskera sobre poesía vasca que tantos sudores le costó y que "a pesar de su precio, resultó prácticamente invendible", como él mismo señala en una autocrítica sin amargura. "He elegido cinco autores porque me interesaba mucho mantener ese número, el cinco, que en la edición en euskera tuvo mucha importancia", afirmó Kortazar, y luego desgranó todos los motivos: "Tardé cinco años en escribirlo, incluía 55 poetas, tenía 650 páginas y 1.500.000 caracteres, y analicé 150 libros. Además, el cinco es el número del matrimonio entre el cielo y la tierra". Su intención con ambas obras ha sido "recoger la pluralidad de expresiones en 20 años de poesía vasca". Sin embargo, Kortazar tuvo que admitir que la poesía, "no sólo la vasca", no pasa por un buen momento. "Desde 1990 ha ido bajando el número de títulos publicados y ahora sólo saldrán a la calle unos diez o doce libros al año en euskera. Es el tiempo de la novela. Es evidente que se lee más narrativa", admitió. ¿Por qué entonces una obra sobre la poesía? "Aparte de por los gustos personales y por las trayectorias históricas, me parecía que en esa poesía de los años ochenta escrita en euskera aparecían algunos de los problemas que son básicos en la modernidad. Algunos elementos como las personalidades perdidas, las máscaras, la personalidad plural, el lenguaje de las metáforas... Eran elementos que me permitían reflexionar no sólo sobre la poesía actual, sino sobre el tiempo actual. Ésa es la razón por la que en el tiempo de la novela todavía me estoy dedicando a leer poesía", explicó Kortazar, en un acto que la editorial aprovechó para presentar el primer número de la revista de reflexión y crítica La duda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de junio de 1999

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