MUJERES

La ecofeminista Mellor relaciona destrucción del medio ambiente con dominación masculina

Al ecofeminismo se le considera como la visión de la ecología con perspectiva de género, que se hace oír cuando denuncia los atentados al medio ambiente que tienen como protagonistas o víctimas a las mujeres. Sin embargo, algunas de sus representantes van mucho más allá y consideran que para conseguir un desarrollo sostenible se ha de feminizar el propio desarrollo. Mary Mellor, profesora inglesa de Sociología y presidenta del Instituto de Investigación de Ciudades Sostenibles, en la Universidad de Northumbria, en Newcastle, lo afirma radicalmente: "Sólo un nuevo modelo económico que considere al mismo nivel el trabajo no remunerado y que facilite el desarrollo de la economía de subsistencia, podrá llevarnos a la sostenibilidad y parar la destrucción del ecosistema". "Me gusta desmitificar el mito del hombre cazador alimentador de la prole. Las verdaderas recolectoras de alimentos siempre fueron ellas". Mellor es una de las fundadoras hace 20 años del movimiento ecofeminista anglosajón, y desde entonces ha escrito sobre ecología y economía social desde una perspectiva de género. Su último libro, Feminism and ecology, será publicado por Siglo XXI Editores.

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Discriminación en la caja

Las teorías de Mellor parten de un modelo económico basado en lo masculino, es decir, individualista, que por su propio afán de beneficio a toda costa desprecia el vínculo que hay entre la mujer, por su propia biología, y la misma naturaleza. "La subordinación de las mujeres y la subordinación de la naturaleza están íntimamente relacionadas y favorecen un desarrollo económico destructivo del ecosistema", subraya.

Para Mellor, una de las claves de los aspectos depredadores de la globalización de la economía es que la distancia entre la llamada economía dominante, que controla el mercado mundial, y la economía "sin valor" se está haciendo cada vez más grande. Ya no hay coexistencia "pacífica" entre ambos modelos. En la primera, o la economía del yo, sólo tiene valor el dinero, el prestigio, y se está comiendo a la economía tradicional, que se basa en la experiencia, la reciprocidad. De ella son protagonistas la gran mayoría de las mujeres.

Mellor cuestiona tanto el feminismo de la igualdad de oportunidades como el que incide más en la diferencia: el primero porque no va hacia una sociedad diferente; el segundo, porque, aunque reconoce que las mujeres aportan "diferencias" que se podrían aprovechar para un cambio favorable para todos, cree que es fundamental "reconquistar" a los hombres para que recapaciten y apoyen alternativas que les alejen de la loca carrera hacia ninguna parte.

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