Barcelona debe mejorar sus niveles de polución atmosférica antes del 2010

Los niveles de contaminación de dióxido de azufre, monóxido de carbono, plomo, dióxido de nitrógeno, partículas en suspensión y humos negros han descendido en la ciudad de Barcelona en los últimos 20 años de forma espectacular. Sin embargo, una nueva directiva comunitaria que está a punto de entrar en vigor va a poner el listón más alto. Barcelona deberá reducir antes del 2010 sus emisiones de dióxido de nitrógeno y partículas pequeñas en suspensión, contaminantes producidos por el tráfico de vehículos.

Ésta fue la conclusión a la que llegaron ayer diferentes expertos en contaminación atmosférica y epidemiólogos reunidos en un debate por el Instituto de Salud Pública de Barcelona en el Hospital de l"Esperança. José Gracia, de los servicios municipales de control atmosférico, ofreció datos que evidenciaron una mejora en la calidad del aire que se respira en Barcelona, debido, en su opinión, "a la terciarización de la ciudad, el traslado de una industria más limpia a la periferia y a la generalización en el consumo del gas natural en el ámbito doméstico y empresarial". Por ejemplo, el dióxido de azufre ha descendido de 80 microgramos por metro cúbico en 1979 a menos de 10 en 1998. Este contaminante, producido básicamente por la combustión de carburantes sólidos y líquidos como el carbón o el gasoil, se considera hoy un elemento residual. Dentro de la ciudad, la mejora de la calidad del aire se ha notado principalmente en el distrito de Poble Nou. Todos los indicadores de contaminación marcan un gran descenso en la zona desde finales de los años setenta, cuando concentraba la mayor polución atmosférica de la ciudad. El traslado de muchas industrias a lugares más alejados de la ciudad, un mayor control medioambiental de las que han permanecido y una utilización cada vez más extendida del gas natural en los procesos industriales han mejorado esta situación. Pero esta optimización del aire que respiran los barceloneses parece que ahora no es suficiente. Diferentes estudios han demostrado en los últimos años que los índices de polución permitidos por la Unión Europea (UE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no permiten acabar con la relación causa y efecto que hay entre contaminación atmosférica y mortalidadCausa de enfermedades Jordi Sunyer, del Instituto Municipal de Investigaciones Médicas de Barcelona, señaló en el debate de ayer que "los índices de contaminación que hoy están permitidos pueden ser la causa de muchas alergias, afecciones pulmonares e infartos". Sunyer abundó en que hay análisis epidemiológicos que podrían vincular un número de infartos con un cierto grado de concentración de monóxido de carbono hoy permitido. Este elemento provoca, según Sunyer, "una mayor coagulación de la sangre y, por tanto, más riesgos en un paro cardíaco". Un reciente estudio en Francia, en donde el Instituto de Vigilancia Sanitaria realizó un seguimiento exhaustivo de la contaminación entre los años 1990 y 1995 en nueve grandes aglomeraciones urbanas, estimó que 265 muertes anuales en dichas urbes es atribuible de forma inequívoca a este factor. Muchos médicos han subestimado esta cuestión porque la comparan con las consecuencias del tabaquismo, al que se achaca miles de defunciones cada año. En España se ha iniciado un estudio similar, en el que se analizan los efectos de la contaminación en la mortalidad de 15 ciudades, entre ellas BarcelonaFerran Ballester, del Instituto Valenciano de Estudios de Salud Pública, se lamentó, sin embargo, de "una falta de coordinación entre los datos que existen en el medio ambiente y los de salud", lo que dificulta llegar a conclusiones claras en este terreno. La nueva directiva europea de contaminación atmosférica entrará en vigor cuando se publique en las próximas semanas en el diario oficial de la Comisión Europea. Técnicos del Ayuntamiento, todo y tener en cuenta que esta normativa da un plazo de 10 años para rebajar los niveles de dióxido de nitrógeno y de pequeñas partículas en suspensión, confían en la mejora de la industria automovilística para corregir la situación: "Si se ha aumentado el tráfico y se ha reducido la contaminación es porque los coches han mejorado su combustión y las gasolinas con cada vez más limpias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de junio de 1999.