Una Europa militar

La guerra aérea sobre Yugoslavia (...) ha renovado la atención sobre uno de los problemas más antiguos de la OTAN. Mientras 19 países pertenecen a la alianza y toman parte en sus decisiones políticas, la mayor parte del poder militar procede de uno de ellos, EE UU. (...) La UE ha adoptado un plan para corregir parcialmente este balance. (...) La idea es dotar a Europa de la capacidad para llevar a cabo operaciones de paz y de combate a pequeña escala por su propia cuenta. (...) Este plan compromete a los países miembros a transformar sus fuerzas militares. (...) También designa a un coordinador de la política exterior y de defensa europea, trabajo asignado a Javier Solana. (...) El mero hecho de nombrar a un coordinador no traerá coherencia a las diferentes políticas exteriores de quince países soberanos. Pero la pericia política de Solana y su experiencia en la OTAN la con vierten en una buena elección.

El número total de fuerzas armadas de Europa supera al de EE UU, pero la mayor parte se adapta mal a crisis como las de Bosnia o Kosovo. Se necesitan tropas con mayor movilidad y flexibilidad, que puedan luchar durante meses. (...) También exigirá cambios en ciertas actitudes. Desde el final de la II Guerra Mundial, Alemania e Italia han estado poco dispuestas a utilizar la fuerza militar. (...) Más de medio siglo después de la derrota de Hitler y más de una década después de la guerra fría, no se debe esperar que los soldados estadounidenses solucionen cada conflicto local europeo.

7 de junio

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