Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El escándalo de los pollos provoca la alarma en Europa y la dimisión de dos ministros belgas

La UE decidirá hoy la destrucción de las aves, huevos y derivados contaminados con dioxina

El escándalo de los pollos belgas contaminados por haber consumido piensos con dioxina, un producto tóxico y cancerígeno, disparó ayer la alarma en todos los países de la Unión Europea (UE) y provocó la dimisión de los ministros de Salud y Agricultura de Bélgica, Marcel Colla y Karel Pinxten, respectivamente. Ante el temor a una crisis similar a la de las vacas locas, la UE decidirá hoy la retirada del mercado y destrucción de los productos procedentes de las 416 granjas avícolas belgas donde se ha detectado la contaminación. Francia, Alemania y Holanda son, además de Bélgica, los países más afectados.

El comité veterinario permanente de la UE, reunido ayer en Bruselas, es el encargado de aprobar hoy la retirada del mercado europeo y destrucción de todas las aves y huevos procedentes de las 416 explotaciones belgas afectadas por la contaminación (un 20% de las existentes en aquel país), así como de sus derivados (pasteles, galletas, flanes, sopas, mayonesas, cremas, patés, pastas, chocolates...) producidos entre el 15 de enero y el 1 de junio.El comité podría proponer también el embargo de todas las exportaciones belgas de aves y huevos, así como posibles sanciones contra dicho país por haber incumplido, supuestamente, los controles sanitarios y de alerta rápida de la UE. "Si se demuestra que no hemos sido informados a tiempo, emprenderemos acciones legales contra Bélgica", señaló el Comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler.

Las medidas que adopte el comité veterinario deberán ser ratificadas inmediatamente por la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, que es partidaria de la destrucción de los productos contaminados, pero no del embargo, por considerar que las autoridades belgas han localizado y neutralizado las granjas causantes de la crisis.

Sin embargo, el ministro alemán de Agricultura, Karl-Heinz Funke, se mostró partidario del embargo ante sus homólogos europeos en la reunión que mantuvieron ayer en Dresde (Alemania). Funke añadió que, en el caso de que los Quince no adopten el embargo, Alemania lo haría de forma unilateral. Además de las belgas, explotaciones avícolas de Francia, Alemania y Holanda han utilizado los piensos contaminados. Estos compuestos fueron fabricados, según las autoridades belgas, por la firma Verkest, ubicada en Deinze, en el noroeste del país. Asimismo, pollos y huevos contaminados podrían haber sido exportados desde Bélgica al Reino Unido, Grecia, Suiza, Portugal y otros países europeos. Las autoridades europeas desconocen todavía el volumen total de los piensos contaminados administrados a los animales.

200 derivados

Bélgica, que el pasado viernes ya ordenó retirar del mercado todas las aves y huevos procedentes de las granjas afectadas por la contaminación, prohibió ayer a los comerciantes mayoristas la distribución de sus derivados -unos 200 productos hechos a partir de aves y huevos de granja se comercializan en países como Francia o Bélgica- hasta que se compruebe que no contienen dioxinas cancerígenas. Aquellas aves y huevos procedentes de explotaciones libres de contaminación sí podrán ser comercializados.El peligro, según el ministro de Agricultura alemán, podría extenderse a otros animales, como los cerdos o las vacas. Karl Heinz Funke informó ayer en Dresde de que 3.000 cerdos podrían haber sido alimentados en Bélgica con los piensos contaminados, por lo que las autoridades de este país ya están realizando los análisis pertinentes.

Al margen de las consecuencias económicas, el escándalo provocó una crisis en el Gobierno belga en plena campaña electoral y a dos semanas de las elecciones nacionales, regionales y europeas del 13 de junio. El primer ministro, Jean Luc Dehaene, y el rey Alberto aceptaron en el acto la dimisión de los ministros de Salud, Marcel Colla, y de Agricultura, Kael Pinxten, reclamada por la oposición liberal y ecologista. Colla y Pinxten declararon en un comunicado conjunto que habían actuado "de buena fe" y consideraron "no haber cometido ningún error".

Francia, por su parte, confiscó ayer unas 80 explotaciones avícolas susceptibles de haber recibido de Bélgica piensos para pollos contaminados con dioxina. Las autoridades sanitarias francesas han prohibido a estas granjas la comercialización de aves y huevos. Treinta de ellas están situadas en el norte del país y habrían recibido directamente comida para pollos procedente del grupo belga Versele-Laga, que, a su vez, habría elaborado sus piensos con grasa animal contaminada de la firma Verkest, que está siendo investigada por las autoridades de Bélgica.

Las otras cincuenta explotaciones francesas clausuradas están situadas en un radio de 200 kilómetros en Dreux, en el suroeste de París. Asimismo, serán analizadas algunas explotaciones lecheras que también podrían haber utilizado los piensos con dioxina.

Granjas de cerdos

En Alemania, diversas partidas de alimentos avícolas procedentes de Bélgica fueron localizadas en los estados de Sajonia- Anhalt y Turingia. La autoridades germanas están analizando si dichos productos están contaminados. El pasado sábado fueron localizadas dos partidas de pollos llegadas al estado de Renania del Norte Westfalia desde Bélgica que habían sido alimentados con harinas contaminadas.En Holanda, la firma productora de alimentos para animales Hendrix pidió ayer a unas 500 granjas de cerdos y 50 explotaciones avícolas que suspendan la comercialización de sus productos, ya que elaboró alguno de sus compuestos con grasas animales llegadas de Bélgica.

Los primeros casos de aves enfermas se detectaron en explotaciones de Bélgica el pasado mes de febrero. El 19 de marzo, análisis privados solicitados por el propietario de una granja detectaron la presencia de dioxina en la alimentación de los pollos. El Gobierno belga fue informado por primera vez del caso por un veterinario el 28 de abril. El 26 de mayo, un análisis encargado por el Ministerio de Agricultura belga confirmó la presencia de dioxina en las aves. El pasado viernes, el Gobierno belga decretó la retirada del mercado de todos los pollos y huevos producidos en el país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de junio de 1999