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Cosméticos de aceite de oliva

Casariche tiene algo más de 5.000 habitantes cuya economía depende básicamente de la agricultura. Como en toda la comarca de Estepa, los olivos dominan el paisaje. Y acaban por dominar también las mentes, de alguna manera. Ejemplo: tres chicas y un chico que estudian en el Instituto de Educación Secundaria Atalaya han ideado una empresa para presentar el proyecto al concurso de la Diputación. Se han llevado el primer premio. ¿Por qué? "Yo creo que porque hemos utilizado el aceite como base de nuestra idea, por basarnos en el olivo, y por crear un producto natural que además, puede dar beneficios". Así lo cree Elena Soria, una de las del grupo ganador. La idea empresarial de estos alumnos es montar una fábrica de cosméticos a base de aceite de oliva: Oleoestética. Se les ocurrió por varias razones. Porque habían oído que se hacían cosméticos con productos extraños, porque con aceite se hacía el jabón de toda la vida en las casas, porque en la herboristería del pueblo había productos de aceite de avena. Y porque viven entre olivos y entre empresas oleícolas, y ellos no han pasado por alto ni un sólo factor empresarial. Tanto es así, que en su proyecto, han ubicado el negocio cerca de empresas de aceite para facilitar el transporte del producto. Han previsto patentes, marcas, precios, subvenciones, costes, beneficios. "La empresa tendría 25 empleados, pero toda la parte química para obtener el producto es absolutamente ficticia", aclara Elena. Pero ninguno se anima a montarla porque quieren seguir estudiando, para ser enfermeros, administrativos, informáticos. Para diseñar esta sociedad limitada, Rebeca Escalera, Encarni Carnerero, Elena Soria y Miguel Ángel Jordano, han estado trabajando durante todo un trimestre con la ayuda de su profesor, Andru Herrera. Herrera imparte Alternativa a la religión. En esta asignatura se suelen hacer trabajos de este tipo, así que aprovecharon la oportunidad de utilizar lo hecho en clase para presentarse al concurso. Era la primera vez y han entrado por la puerta grande. 250.000 pesetas ha sido el premio. La mitad para repartirse entre los alumnos y la otra mitad para el centro. "Yo me voy a hacer un viaje a Mallorca en cuanto acabe la feria", dice Rebeca. Encarni lo va a guardar para comprarse una moto y Elena para disfrutarlo en verano. Miguel Ángel lo aprovechará para engordar su afición por la informática. Y ¿qué hará el instituto? Un viaje para todos a la playa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de mayo de 1999