FÚTBOL 32ª Jornada de Liga

Gustavo López resuelve ante un Tenerife que mereció la derrota

Dos genialidades de Gustavo López resolvieron un partido que el Tenerife había planteado como el del inicio de su recuperación y que acabó con un marcador que en absoluto refleja lo que fueron los 90 minutos. Un encuentro que los isleños plantearon de forma ofensiva, que controlaron durante muchos minutos y en el que tuvieron numerosas ocasiones de gol. Pero la ausencia de un hombre gol y el destino dan la impresión de haberse unido para hacer sufrir a este equipo hasta el instante final.El partido se movió siempre al ritmo que marcó el Tenerife. Desde el pitido inicial los hombres de Aimar se adueñaron del balón y del centro del campo. Con Emerson llevando la batuta y Mista y Juanele entrando por las bandas, el Tenerife se presentaba con facilidad ante la frontal del área de Juanmi.

ZARAGOZA 3

TENERIFE 1Real Zaragoza: Juanmi; Pablo, Aguado, Paco, Sundgren (Cuartero, m. 45); Acuña, Garitano; Gustavo López, Milosevic, Kily; y Yordi (Marcos Vales, m. 77). Tenerife: Unzué; Dani, Llorente, Ballesteros, Alexis; Emerson, Jokanovic; Juanele, Mista, Pinilla (Chano, min. 67); y Makaay (Kodro, min. 67). Goles: 0-1. M. 20. Ballesteros, en jugada personal. 1-1. M. 43. Aguado cabecea un lanzamiento de córner. 2-1. M. 76. Gustavo López deja el balón en la línea de gol a Yordi, que no tiene más que empujarlo. 3-1. M. 87. Milosevic resuelve una galopada de Gustavo López. Árbitro: Díaz Vega. Mostró tarjetas amarillas a Mista, Sundgren, Dani, Aguado y Marcos Vales. Unos 18.000 espectadores en el estadio de La Romareda, menos de media entrada.

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La autoridad tinerfeñista en medio campo dio sus frutos. No podía ser de otro manera. En una entrada larga, Ballesteros fue sorteando rivales y se encontró ante Juanmi, al que batió con un balón perfectamente colocado junto al poste.

La presión del público y la ansiedad por enmendar el resultado hicieron que el Zaragoza se descompusiera hasta límites insospechados. Pero un córner, ya al borde del descanso, devolvió al equipo aragonés al encuentro.

Aimar decidió asumir riesgos. La igualada no le servía e introdujo a Kodro y Chano. Ganó en profundidad pero a costa de dejar enormes espacios en el centro del campo, que aprovechó especialmente Gustavo López, que en una arrancada en solitario cedió a Yordi para que marcara el 2-1.

El Tenerife se fue definitivamente arriba. Ignoró la defensa e incluso el centro del campo. Sólo le valía algún gol. Y tuvo oportunidades, pero Juanmi en dos ocasiones y la falta de acierto de los atacantes evitaron que la insistencia tinerfeñista diera sus frutos.

En pleno acoso visitante, de nuevo Gustavo se recorrió el campo y cedió a Milosevic para que hiciera otra demostración de su clase, superando a Unzué en el cara a cara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 02 de mayo de 1999.

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