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CAOS EN EL TRÁFICO AÉREO.

Eurocontrol afirma que el colapso aéreo no puede atribuirse a la guerra de Yugoslavia

El director de Relaciones Exteriores de Eurocontrol, el organismo que regula el tráfico aéreo europeo, Christos Petrou, afirmó ayer que las cancelaciones de vuelos no se deben a la guerra de Yugoslavia, "sino a otras razones", como los problemas operativos y laborales. En declaraciones a Europa Press, Petrou confirmó que el espacio aéreo más congestionado es el de Italia por la actividad de la OTAN y el desvío de vuelos con destino al Mediterráneo. Sin embargo, hizo hincapié en que el conflicto de los Balcanes no ha causado por sí mismo más anulaciones que las de los vuelos que se dirigían a Yugoslavia, aunque ha habido que establecer rutas alternativas a las tradicionales.

Petrou reconoció, eso sí, que la reconducción de la circulación por la guerra es culpable de un retraso medio que oscila, apuntó, entre los 30 y los 60 minutos.

En cualquier caso, la situación no es igual en todos los países. En Francia y el Reino Unido, por ejemplo, prevalece la normalidad.

Italia. Fuentes del ENAV, el ente público que se ocupa de la aviación civil, responsabilizan al conflicto de Kosovo de las dificultades de sus vuelos, informa Lola Galán. "La media de los retrasos está entre los 25 y los 30 minutos", explica Rosa María de Martino, responsable de prensa.

Italia ha tenido que cerrar tres aerovías en el Adriático debido a la actividad de las bases de la OTAN en la zona, según De Martino, y abrir dos nuevas sobre los Apeninos. "Hay que tener en cuenta", dice, "que el tráfico civil se resiente no sólo por los cazas y los bombarderos, que han obligado a cerrar una serie de rutas, sino también por el gran movimiento de aparatos de transporte y apoyo logístico, ya que transitan por las civiles y las congestionan aún más".

Los retrasos, resume, serían achacables, pues, a una combinación de tres factores: el cierre al tráfico aéreo de los Balcanes y el Adriático; el incremento del tráfico militar, procedente de todas las bases europeas de la OTAN, en las rutas abiertas y las dificultades de redistribución de las conexiones.

Italia incluso ha tenido cerrados varias semanas "por decisión de la OTAN" los aeródromos de Bari y Brindisi, en Puglia, la región del sur más próxima a Albania, y ahora que se han reabierto sólo son operativos entre las 8.00 y las 18.00 horas.

Alemania. El aeropuerto de Francfort no está sufriendo más que entre un 20% y un 25% de retrasos superiores a los 15 minutos, una cifra que, dadas las circunstancias, sus responsables consideran aceptable, informa Hermann Tertsch. Las condiciones negativas, alegan, se deben sobre todo a los retrasos de los vuelos con España, a las regulaciones de Eurocontrol con los nuevos corredores y al cierre de espacios en torno a los Balcanes.

"Estábamos aterrados ante la Semana Santa, pero la situación no fue tan grave", exponen tanto el portavoz del aeropuerto de Francfort como los de los tres de Berlín -Schoenefeld, Tegel y Tempelhof-, que reconocen haberse visto afectados por los problemas de España y piensan que se agravarán en el verano, especialmente para los chárter.

Los espacios cerrados por la guerra exigen rodeos que suelen suponer entre 30 y 60 minutos más de vuelo, explican, los cuales se intentan reducir tanto con mayor velocidad como con estancias más breves en los destinos.

En todo caso, manifiestan, no se han cumplido las previsiones catastrofistas de la Asociación de Pilotos Alemanes (Cockpit), que auguraban un colapso total del tráfico aéreo en Centroeuropa debido al estallido bélico.

Francia. Los vuelos en Francia, informa José Luis Barbería, discurren con relativa normalidad, si bien el conflicto de Kosovo obliga a veces a retrasar algunos vuelos que discurren por el norte y el sureste, pero no más de 15 minutos, según la Dirección General de la Aviación Civil. La Asociación de Aeropuertos de París (ADM) niega también que la guerra esté repercutiendo de manera grave. El tráfico, aduce, no está verdaderamente perturbado pese a las ligeras demoras que, esporádicamente, en función de los movimientos aéreos de la OTAN, se producen en algunos vuelos.

Sin precisar el porcentaje de vuelos retrasados, la ADM indica que los elementos que más repercuten en el funcionamiento de los aeropuertos franceses siguen siendo las condiciones climatológicas, los conflictos laborales de los empleados de equipajes, como los que mantienen ahora los de Niza, y el incumplimiento de horarios en los despegues en otros países.

Reino Unido. En el Reino Unido, informa Lourdes Gómez, impera la normalidad y la media de retrasos en las últimas semanas se sitúa en dos minutos, según la Civil Aviation Authority (CAA). "Sólo tuvimos demoras mínimas cuando estalló la crisis de los Balcanes", recuerda la responsable de comunicación del aeropuerto londinense de Heathrow. Se han superado. "La guerra queda lejos. Algunas rutas se han modificado y los trayectos se han alargado unos minutos. Pero los pasajeros lo comprenden", manifiesta la portavoz de la CAA.

La CAA reconoce, eso sí, que la escasez de controladores aéreos "afecta a toda Europa" y, en particular, al Reino Unido, que prepara la apertura en el año 2002 de un nuevo centro. "Estamos intensificando la campaña de contratación, pero no tenemos suficientes solicitudes de empleo", se queja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de abril de 1999