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Un festival abierto y reflexivo

El auge de la VI Bienal de Múnich, festival internacional de nuevo teatro musical dirigido por Peter Ruzicka, se manifiesta en un primer dato muy concreto respecto a la edición anterior: el número de corresponsales de prensa se ha triplicado sobradamente. El éxito, por ejemplo, de Marco Polo de Tan Dun en 1996 ha generado expectativas de nuevos descubrimientos a cada convocatoria. El tema monográfico sobre el que gira la edición actual (del 16 al 30 de abril) es Wie die Zeit vergeht (Cómo el tiempo pasa) y en él se integran las nuevas creaciones, mesas redondas y jornadas de estudio. Tres son los estrenos mundiales de ópera: Recherche (Sobre la sustancia del tiempo) de la compositora alemana Babette Koblenz (Hamburgo, 1956); De amore (Una máscara de cenizas) de Mauricio Sotelo (Madrid, 1961) y Wenn die Zeit über die Ufer tritt del compositor ucranio Vladímir Tarnopolski (1955). Asimismo, y como actividad complementaria, se ha presentado un trabajo colectivo de seis autores sobre Der Parzival de la clase de composición de Adriana Hölzky en la Escuela Superior de Música y Teatro Rostock.

Los conciertos monográficos se dedican a Hans Werner Henze, director anterior de la Bienal, y Mauricio Kagel. En el de Henze, ayer por la mañana, no solamente se tocaron algunas de sus obras como Toccata mística (1994) para piano y Minette (1995) para dos guitarras, sino que el propio compositor leyó magistralmente durante una hora, ante el regocijo de un público entregado, varios fragmentos de su autobiografía sobre las características de su música, obras concretas como el ballet Undine o la ópera Die Bassariden, o, sencillamente, lo que le fascina de la ciudad de Múnich. El compositor se acompañó de una copita de vino blanco italiano en su teatral intervención.

Morton Feldman, Anton Weber, Nunes, Rihm, Sibelius y Pettersson (su novena sinfonía con la Filarmónica de Múnich, dirigida por Gerd Albrecht) son algunos de los autores cuyas obras se interpretan estos días en la Bienal de Múnich. De la compositora Babette Koblenz se estrena un cuarteto de cuerda, además de su ópera.

La obra de Sotelo se representa en la sala Carl-Orff del complejo Gasteig (sede de la Filarmónica de Múnich), hoy y los días 21 y 22 de abril. En septiembre se podrá ver y escuchar cinco veces en el teatro de La Zarzuela, con los mismos equipos musicales y teatrales, antes de iniciar una gira en octubre por Amberes, Amsterdam, Eindhoven, Groningen y Utrecht.

En la pequeña orquesta de cámara figuran músicos tan prestigiosos como Roberto Fabbriciani (flauta), Ernesto Molinari (clarinete), Marcus Weiss (saxofón), Yves Savary (violonchelo), Johannes Nied (contrabajo), Yukiko Sugawara (piano) y Stefan Blum y Christian Dierstein (percusión). La cinta electrónica ha sido grabada en los estudios de WDR en Colonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de abril de 1999