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El bar de Santander en el que se produjo una explosión fue rociado con gasolina

Alguien roció con gasolina las dos plantas del bar Papalocas, de Santander, en el que se produjo una explosión de gran magnitud en la madrugada del sábado que hirió a doce personas, dos de las cuales continúan hospitalizadas. A la espera de los análisis posteriores y del desenlace de la investigación, ésa es la hipótesis policial. Así, debió de originarse una densa concentración de vapores en el establecimiento, de unos 100 metros cuadrados. Esas emanaciones, en contacto con el material incendiario arrojado al interior desde una calleja, habrían provocado, pues, una deflagración de gran potencia.Los agentes que indagan sobre el suceso -150 viviendas contiguas o cercanas y 36 automóviles aparcados sufrieron también importantes daños- no han detectado ninguna fuga de gas ni huellas de explosivos convencionales. Incluso una bombona de butano, aparentemente intacta, todavía podía verse ayer entre los escombros. De ellos precisamente los investigadores han extraído una lata que, presumiblemente, habría contenido unos 25 litros de gasolina.

La Jefatura Superior de Policía recuerda que mantiene abierta una investigación sobre lo acaecido en el bar el 29 de marzo, cuando varios desconocidos, tras romper los cristales de la puerta, penetraron en él y uno de ellos disparó cuatro veces una pistola -se han hallado cuatro casquillos del calibre 9 milímetros parabellum.

En principio, se pensó que el atentado posterior podría haberse debido a un ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico. La policía trabaja ahora igualmente con otras hipótesis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de abril de 1999