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BOTÁNICA

Una exposición muestra en el Jardín Botánico la flora valenciana endémica en peligro de extinción

El patrimonio vegetal de la Comunidad Valenciana está compuesto por cerca de 3.000 especies, que representan casi la mitad de toda la flora de la península ibérica. De ese conjunto, 60 especies son estrictamente endémicas; es decir, sólo viven en las tierras valencianas. Otras 300 comparten su endemismo con zonas limítrofes. Muchas de estas especies están en peligro de extinción a causa, fundamentalmente, de la acción del hombre. Así se explica en la exposición Flora endémica: patrimoni únic que ayer se inauguró en el Jardín Botánico, organizada por la Universidad de Valencia, en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente. La muestra recoge en grandes paneles desde el origen del planeta y los motivos que provocaron la diferenciación vegetal hasta la flora valenciana amenazada y los trabajos de investigación que se realizan con el ánimo de conservarla, pasando por el endemismo valenciano, en el que se hace especial hincapié. Pero quizá sea la denominada Rocalla de Vicarianzas la parte que más llame la atención al visitante que ignore la recreación de diferentes ambientes de la flora valenciana en la que se han plantada diversas especies endémicas valencianas. Forma parte de la instalación permanente del Jardín Botánico, pero con motivo de la exposición adquiere mayor relieve al permitir conocer directamente algunas de las plantas citadas en el muestra y los procesos formativos de las mismas. Es el caso curioso de la hippocrepis valentina, que sólo crece en la comarca de La Marina -sobre todo en los cabos de Sant Antoni y de la Nau- y que compone familia con dos especies endémicas localizadas en Ibiza. Todas proceden de una misma especie, pero al separarse las Islas Baleares del continente desarollaron sus propias peculiaridades. "Como pueden ver", comentaba el director del Botánico, Manuel Costa, mientras sujetaba en la mano tres muestras de estas plantas, "las hojas de la valencianas son más gruesas que las otras variedades". Es posible también observar ejemplares de la silene diclinis, que vive en la montaña de Xàtiva y que estuvo en peligro de extinción hasta que se adoptaron medidas de repoblación y ahora se hallan en Barx, Pinet y otras poblaciones. La exposición se ha proyectado con el propósito de dar a conocer también los trabajos de investigación y las propias instalaciones del Jardín Botánico, como el banco de semillas. En él se almacenan todas las especies valencianas con especial interés en las endémicas, que se forman en ambientes aislados. En Valencia se pueden encontrar incluso plantas tropicales, como el baladre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de abril de 1999