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TRIBUNA

Voluntad de comunicación

Hasta 21 libros componen la obra poética de José Agustín Goytisolo. Veintiún libros con una variedad de formas y registros superior a la que una observación superficial podría suponer. Libros además sometidos a una intensa tarea de reescritura, lo que no siempre hace fácil seguir su evolución. Véase sobre el particular la edición escogida de su obra que, casi al filo de su trágica muerte, ha preparado Carme Riera: Poesía, ediciones Cátedra, 1999.Pero en toda su poesía ha existido siempre un factor constante: la voluntad de comunicación. Incluso en los momentos de mayor complicación expresiva es muy nítida esa voluntad de hacer transmisible el poema. Goytisolo fue siempre muy fiel a los supuestos fundacionales -digámoslo de esta manera- de la llamada generación del medio siglo, en especial del grupo catalán a él cercano. Cierto que algunos miembros de esa promoción se pronunciaron contra la fórmula de la poesía como comunicación, propiciada por Vicente Aleixandre y defendida por algunos teóricos y poetas castellanos, porque ellos defendían la noción de la experiencia poética como conocimiento transmisible y no como mero trasvase de contenidos psíquicos.

Goytisolo, como Gil de Biedma y como Ángel González, ha sido leal durante toda su carrera literaria a la radicación del poema en una experiencia individual, que se convierte después en experiencia poética, y como tal acumulada experiencia, acumulada pero ya una, se propone al lector. Experiencia, desde luego, alojada sobre todo en un marco urbano, el del uomo qualunque de nuestra sociedad industrial. Eso lo llevó a hacer poesía social -recuérdense sus Salmos al viento-, social ma non troppo en la medida en que la ironía y el talante crítico dominaban sobre los componentes emocionales y meramente ideológicos.

Por eso, Goytisolo, al igual que los restantes miembros de su promoción, ha gozado en los últimos años de la atención de los más jóvenes poetas españoles, que rompieron con las poéticas culturalistas y reivindicaron esa voluntad de comunicación, que lo era también de realidad. Quizá por esta voluntad de comunicación, en el sentido antes señalado, sus poemas han sido incluidos en el repertorio de diversos cantautores: Paco Ibáñez, Rosa León, Joan Manuel Serrat, Amancio Prada, Mercedes Sosa, etcétera. Uno de sus poemas más conocidos a través de esta vía es el titulado Palabras para Julia, que musicó Paco Ibáñez: "Tú ya no puedes volver atrás / porque la vida ya te empuja / como un aullido interminable...". Poema con un componente elegíaco, que es otra de las vetas centrales de su obra. Él se enorgullecía con razón de esta difusión de sus poemas: "Prefiero que recuerden algunos de mis versos / y que olviden mi nombre. Los poemas son mi orgullo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de marzo de 1999