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Entrevista:HECTOR FAJARDO LÍDER DE LA CUTC, SINDICATO DE COLOMBIA

"En cualquier proceso de paz debe intervenir siempre la sociedad civil"

El colombiano Hector Fajardo, de 51 años, es el secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUTC). Un sindicato capaz de negociar el salario mínimo de cuatro millones de trabajadores y al que se considera la única fuerza social en condiciones de enarbolar banderas alternativas a la crisis nacional que ahoga a su país. En los últimos doce años, tres mil sindicalistas de la CUTC han sido asesinados en Colombia; 32 en lo que va de año. De cada cinco sindicalistas muertos violentamente en el mundo, tres lo son en ese país. Un país que contabiliza tres muertos por hora. Mientras el presidente de Colombia, Andrés Pastrana, visita oficialmente España , Hector Fajado viaja a Euskadi invitado por la ONG Solidaridad Internacional. Su objetivo, reunirse con sindicalistas y otros sectores para intercambiar opiniones sobre la cooperación para el desarrollo. "En la solidaridad de los pueblos del Norte con los del Sur se debe superar la actual concepción cristiana, caritativa y de dominación, en favor de un contenido político y solidario. Los trabajadores del Norte luchan por defender el estado de bienestar, los puestos de trabajo y para mantener lo que hasta ahora han tenido. Nosotros lo hacemos para mantener lo poco que nos queda. Desde el Norte se debe presionar para que la inversión de capitales en el Sur respete los derechos mínimos de los trabajadores, y nosotros, lo mismo, para que el capital no ande por el mundo como golondrina suelta", explica. Momento "oscuro" Hector Fajardo tilda de "oscuro" el momento que vive Colombia: una guerra civil que no acaba de terminar, la lacra del narcotráfico y, por si fuera poco, más de mil muertos y 25.000 personas sin viviendas víctimas del Mitch. Sin olvidar el estancamiento económico que padece América Latina. " Si nos referimos a la violencia, la realidad es que hay unas minorías altamente violentas que han pretendido resolver sus contradicciones por la vía de la fuerza. En los últimos años, ha existido una degradación que escandaliza al mundo y que es ejercida tanto por el Estado como por la guerrilla y las fuerzas paramilitares. Se tiene la sensación de que hay un proceso de paz, pero no hay nada más erróneo que creerlo así -prosigue-. Lo que tenemos es el inicio de un posible diálogo, y eso no va para ninguna parte porque todos los actores de la guerra están jugando con cartas marcadas. Hay mucha voluntad de paz, pero pocos hechos. La sensación que tenemos en Colombia es de que el Gobierno no tiene una política definida de paz, sino que va dando tumbos y haciendo concesiones. Pastrana [el presidente] se ha equivocado de cabo a rabo", opina. El líder sindical colombiano incide especialmente en la exclusión de los sectores de la sociedad civil que también han sido víctimas de la guerra. "Afortunadamente, el presidente ha reconocido su fracaso y en los últimos días está proponiendo un gran acuerdo nacional por la reconciliación de los colombianos. Con ello aspira involucrar, más allá de los partidos, a los actores sociales y al movimiento sindical. Si se hace, estamos dispuestos a firmar un acuerdo con el Gobierno nacional en materia de paz y quizá ayude a desempantanar el asunto". El presidente de Colombia,Andrés Pastrana, ha reiterado su intención de mantener el diálogo con la guerrilla "a cualquier precio". El dirigente sindical remacha la necesidad de restablecer el diálogo a partir del 26 de abril [fecha que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han establecido para evaluar la posibilidad de sentarse alrededor de la mesa de negociación]. "A pesar de las dificultades, el diálogo no debe parar, hay que hacer el máximo esfuerzo. Ese es el clamor que hacemos los colombianos al Gobierno y a la insurgencia, sobre todo a las FARC. Pero no depende de nosotros", asegura. Intervención civil Admite desconocer en profundidad el conflicto vasco, pero expresa con rotundidad que en cualquier proceso de paz siempre es importante mantener el diálogo. Y precisa que "debe estar apoyado necesariamente por la sociedad civil, que debe intervenir". Los avatares económicos y políticos que colocan al Estado colombiano en una situación de debilidad parecen difíciles de conjugar con la necesidad de atraer inversiones extranjeras y aumentar las exportaciones, tal y como demandan sus dirigentes políticos. Pero, Fajardo se muestra esperanzado. "Yo creo que las inversiones son muy seguras, porque en la legislación colombiana no existe ningún tipo de control de capital extranjero. Nosotros sólo pedimos que esa inversión llegue a los sectores productivos y con el espíritu de respetar la legislación laboral existente y los derechos de los trabajadores", señala. El secretario general de la CUTC recuerda que esta central tiene una particularidad única en el movimiento sindical del continente Latinoamericano. "Se nos considera la única fuerza capaz de enarbolar banderas alternativas a la crisis nacional. Estamos en un proceso de reformismo radical por la vía de la movilización y de la concertación. Nuestra fuerza es más política que numérica. Por eso podemos negociar el salario mínimo para cuatro millones de colombianos", concluye el líder sindical.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de marzo de 1999