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Una biografía de Ramón de la Sota reinvidica la obra del empresario

La figura del empresario Ramón de la Sota ( 1.857-1.936) ha estado históricamente rodeada de una leyenda en la que se te entremezclan con igual pasión los argumentos favorables y los adversos. Poseedor de un gran poder económico y una no menos poderosa influencia social y política, sobre todo en Vizcaya, participó en la fundación del PNV en un tiempo en que los empresarios se alineaban con los partidos dinásticos. Murió sin saber que el franquismo le castigaría por su ideología nacionalista con la incautación de sus numerosas posesiones. El profesor Eugenio Torres Villanueva (1.956), profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, presentó el jueves en Bilbao una biografía del naviero: Ramón de la Sota. Un empresario vasco (Editorial Lid), escrita a partir de su tesis doctoral, por la que obtuvo el premio Ramón Carande de Historia Económica. "Cuando entras en la vida de un personaje de este nivel te ves un poco atrapado por su existencia y te das cuenta de como una sociedad por la que tanto hizo le puede mantener ignorado tanto tiempo. Ramón de la Sota fue una persona muy polémica y por ello permanece un poco orillado. Es injusto que esto ocurra, sobre todo cuando se reconoce a otros que no han tenido tanta repercusión", incide el autor. Torres eligió la figura de Ramón de la Sota "por casualidad". En su búsqueda de empresarios destacados, se topó con el personaje del naviero y le atrapó por su liderazgo económico y por su ideología, contraria a la época. "En un tiempo en el que los empresarios poseían una ideología de apoyos dinásticos, De la Sota eligió estar en el PNV desde su fundación. Esta adscripción le benefició en unos momentos y en otros le perjudicó, como cuando se le incautó la práctica totalidad de sus bienes como represalia al ser considerado por los franquistas uno de los grandes adalides del desarrollo y de la extensión del nacionalismo vasco", recuerda. Torres resalta, asimismo, como De la Sota creó Altos Hornos de Sagunto para superar Altos Hornos de Vizcaya y de paso adelantar al grupo de los empresarios vizcaínos, que estaban políticamente en el lado de los partidos monárquicos. "El aspecto de diferenciación política es necesario tenerlo en cuenta. Cómo jugaba ese aspecto es más difícil de calibrarlo, pero lo que no cabe duda es que la rivalidad política tenía una relación estrecha con la rivalidad empresarial y al revés". Tras la investigación, el profesor ha quedado impresionó con la capacidad de Ramón de la Sota para crear un imperio económico, con su fortaleza de carácter y su habilidad para manejar situaciones difíciles. "Mantenía sus ideas pero nunca actuó como un político profesional, salvo en contados momentos. En el año 1918 fue diputado pero no ejerció. Fue un personaje muy particular", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de marzo de 1999