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FÚTBOL. 24ª jornada de Liga

El Madrid flaquea donde siempre

El Betis aprovecha los errores defensivos de los madridistas para llevarse la victoria en el último minuto

Ito decidió en el último minuto un partido extraño, desgobernado, con dos equipos en estado de crisis. El Betis rebañó tres jugadas y las convirtió en goles, pero su cuadro clínico no invita al optimismo. Defendió mal, jugó con poco criterio y su ataque apenas tuvo peso, en gran parte porque Clemente decidió enmascarar como delanteros a Fernando, un centrocampista de toda la vida, y Denilson, que por ahora es un jugador sin definir. Juega a su aire, sin ninguna relación ni con el partido ni con las necesidades del equipo. Pero su estilo festivo es lo más aproximado a la veta que siempre ha caracterizado al Betis. Resulta curioso que un equipo sin delanteros le marque tres goles al Madrid, dato que abunda en las deficiencias que arrastra durante toda la temporada. De alguna manera, el Madrid acentúo todos sus rasgos. Se desplomó en el aspecto defensivo, pero sus delanteros hicieron un partido notabilísimo. Con este desequilibrio en el rendimiento general, su juego se volvió inestable, problema que antiguo y no hay manera de resolver.El partido se resumió en el último minuto. El Madrid, que había dispuesto de numerosas ocasiones, desperdició dos en la última carga. Prats rechazó un remate de Morientes e Ito sacó en la raya un tiro de Mijatovic. Estas dos oportunidades hablaban de la activa presencia de los delanteros madridistas, con Raúl a la cabeza de todos. Pero en la jugada siguiente, el Madrid pagó un error defensivo que le traerá consecuencias en su estado de ánimo. Nadie salió a tapar un tiro lejano de Ito, que tuvo tiempo para decidir entre pasar o rematar. Su primera intención fue el pase, pero se encontró con la colaboración de los defensas y no desaprovechó la posibilidad del remate. Enganchó un derechazo estupendo y hundió al Madrid, otra vez sacudido por sus carencias habituales.

BETIS 3-REAL MADRID 2

Betis: Prats; Otero, Filipescu, Merino, Luis Fernández; Finidi, Cañas, Alexis (Ito, m.61), Benjamín; Denilson (Oli, m.78) y Fernando (Gálvez, m. 70).Real Madrid: Illgner; Iván Campo (Savio, m.70), Hierro,Karanka (Sanchís, m.9); Panucci, Seedorf, Jaime, Roberto Carlos; Raúl (Karembeu, 87), Morientes y Mijatovic. Goles: 1-0. M.13: Fernando. 1-1. M. 29: Raúl. 2-1. M. 68: Cañas. 2-2. M. 75: Morientes. 3-2. M. 92: Ito. Árbitro: José Javier Losantos Omar (Vizcaíno). Expulsó por dos tarjetas amarillas, en los minutos 74 y 87, al italiano Panucci. Además, amonestó a los visitantes Fernando Hierro (m.14) y Jaime (m.54) y a los locales Alexis (m.49), Filipescu (m.58), Ito (m.84) y Otero (m.90). Partido disputado en el estadio Benito Villamarín ante unos 40.000 espectadores. John Toshack, nuevo entrenador del Madrid presenció el encuentro desde el palco.

Con la intención de blindar al equipo, Toshack alineó a tres centrales y metió a Panucci y Roberto Carlos como carrileros. El asunto no funcionó, y había razones para pensar en el fracaso. Hiddink también utilizó el mismo sistema cuando le llegó el agua al cuello, sin ningún éxito. El Madrid entra mal en ese traje. No se mejora la calidad defensiva, y se compromete a Panucci y Roberto Carlos, extraviados en sus funciones. Panucci naufragó. Ataca mal y defiende peor. Roberto Carlos tampoco se encuentra cómodo. Con un despiste evidente, flaquea en el aspecto defensivo y actúa con una timidez impensable en el juego de ataque.

El Betis se limitó a aprovechar las concesiones del Madrid. Por juego, es un equipo sin rasgos, con demasiados futbolistas fuera de sus posiciones naturales. Fernando, un interior izquierda, fue el delantero centro. Denilson, cuyas tendencias caóticas son indudables, se movió principalmente por la media punta. Y Finidi, un extremo maravilloso, acompañó a Alexis en el eje del equipo. Ese interés por descubrir petróleo a golpe de corazonada es muy propio de Clemente, cada vez más pendiente del pálpito, de la ocurrencia genialoide. Cada vez son más aquellos que atribuyen funciones equivocadas a sus jugadores, en un intento inútil de dejar huella. Los dos equipos abundaron en este defecto. El caso de Panucci y de Roberto Carlos se hacía evidente. Lo mismo sucedía con Raúl, aunque con una particularidad: Raúl se busca la vida en cualquier sitio. Frente al Betis fue el mejor del partido.

Por ocasiones y por detalles de calidad, el Madrid pudo proclamar su autoridad. Por juego, la cosa estuvo más discutida, especialmente por la lamentable actuación de Seedorf, impreciso y descentrado durante toda la tarde. El Betis salió favorecido por el mejor aprovechamiento de sus oportunidades. En la banda izquierda, Benjamín causó estragos a la espalda de Panucci, que iba pero no venía. No fue casual que sus dos primeros tantos llegaran por el ala izquierda, después de los errores defensivos del Madrid. En el primero, Hierro se equivocó en el pase, interceptado por Finidi. En el segundo, Mijatovic perdió el balón e Iván Campo se lanzó al suelo sin necesidad. El resultado: dos llegadas hasta la raya de fondo, pase al segundo palo y la aparición de un jugador libre, Fernando en el primer tanto y Cañas en el segundo.

Los delanteros del Madrid trataron de remediar los errores defensivos. Hicieron ocasiones, marcaron goles, dejaron detalles de gran categoría (el segundo gol comenzó con una obra maestra de Raúl) y pusieron en gravísimos problemas a la débil defensa del Betis. En cualquier caso, no ocurrió nada que no se supiera en el Madrid. Que la defensa es muy vulnerable, que los centrocampistas actúan con poca firmeza y que los delanteros tienen que multiplicarse para tapar los agujeros que se producen en otras zonas del campo. Pero eso tampoco parece garantía en tiempos de crisis. Por encima de las cualidades de los delanteros madridistas

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1999